
Paciente positivo por covid-19 se mantuvo unido a un pulmón artificial cuatro meses
Un paciente positivo por covid-19 pasó cuatro meses unido a un pulmón artificial durante cuatro meses en el hospital Maximiliano Peralta (HMP) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). El paciente fue separado del soporte vital el pasado 10 de mayo.
En los primeros días de enero de este año, el hospital Max Peralta recibió a un adulto de 38 años, con un Síndrome de Distrés Severo por covid-19, afección pulmonar potencialmente mortal, que cursa con una importante alteración en el intercambio gaseoso a nivel pulmonar, debilitando incluso otros órganos.
Para el doctor Saúl Rodríguez Sánchez, médico intensivista de la Unidad de Cuidado Intensivo del Max Peralta, el caso representa un enorme reto local en términos de hospitalización en UCI.
“El paciente, ingresó en la primera semana de enero y estuvo con ventilación no invasiva por poco tiempo, porque rápidamente hubo que intubarlo. Una vez intubado, en menos de 24 horas, era prácticamente “inventilable”, porque las presiones del ventilador eran sumamente altas pese a que estaba en posición prona (boca abajo), para evitar la lesión pulmonar inducida por el ventilador”, detalló Rodríguez Sanchez.
Aún después de todas estas maniobras, agregó “tuvimos que pasarlo a una ventilación más compleja de alta frecuencia en prono, buscando una mejor respuesta y posteriormente tomamos la decisión de colocarlo en ventilación extracorpórea (ECMO), por sus siglas en inglés, con el fin de brindar soporte ventilatorio, mientras el paciente se recupera de los daños y recobra sus capacidades”.
La Unidad de Terapia Intensiva del Max Peralta cuenta con cuatro años de experiencia en el manejo de sistemas pulmonares de este tipo, y tiene capacidad para mantener dos casos simultáneos. Este servicio es complejo y brinda múltiples modalidades de soporte: renal, ventilatorio, oxigenación y monitoreo.
Solamente bajo esta modalidad se han registrado más de 20 casos, incluyendo a un compañero de la institución que tuvo complicaciones por una neumonía y desde hace dos años lleva una vida normal.
El doctor Rodríguez explicó que el buen funcionamiento del proceso depende de la capacidad instalada y del equipo humano calificado con el que cuentan. Solamente en términos de personal, intervienen médicos intensivistas, terapeutas respiratorios, enfermeros especializados en cuidados críticos, cirujanos vasculares periféricos neumólogos, microbiólogos, terapeutas físicos, médicos de rehabilitación, psicólogos y muchos otros, que se van incorporando de acuerdo con las necesidades.
Además, entra en juego factores como la medicación, disponibilidad y cantidad de insumos, por ejemplo: cánulas y membranas que cada persona requiera, cuyo costo rondan los $3.000 a $ 6.500, entre otros.
El pasado 10 de mayo, don Roger González Gómez, fue separado de la membrana extracorpórea, después de casi cuatro meses de estar en esa condición. En este momento se encuentra bien, recibe terapia y rehabilitación pulmonar con un ventilador convencional, para recuperar las fuerzas.
Doña Karla Brenes, pareja de don Roger contó que siendo él joven y a pesar de tener algunos factores de riesgo, “nunca nos esperábamos esta respuesta, me despedí de él en dos oportunidades y cada vez que había un avance importante el personal nos los compartía. El trato y la comunicación han sido excelentes”.
El día que les avisaron que iba a ser separado de la membrana extracorpórea fue de mucha incertidumbre, pero también de una inmensa alegría verlo reaccionar. “El personal de enfermería grabó esos momentos y me los compartió algo que valoramos mucho porque no podíamos estar ahí con él. No tengo cómo pagarles, hicieron hasta lo imposible, todos y todas ahí adentro del hospital, en UCI y en otros servicios ¡son increíbles!
Mucha gente dice que los ha acompañado de mil formas y no ha dejado de sentir el apoyo; “ahora más que nuca sé que una oración con fe es escuchada y que Roger es testimonio vivo de que si se puede, este 26 de mayo celebrarán su cumpleaños número 39 con total gratitud” expresó.
Para el doctor Carl Fabian Macaya, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos, Roger ha sido un paciente excepcional. “en esta pandemia hemos tenido pacientes que han sido fuente de frustración, tristeza y dolor, así como hemos tenido éxitos increíbles, algunos pacientes nos han hecho sentir que el trabajo ha sido duro, parece como que la enfermedad nos ha enseñado algo importante que se llama paciencia y Roger, ha sido un caso especialmente importante, dado que después de 140 días, hemos logrado ver la luz”.
El galeno manifiesta que ha sido un trabajo extremadamente difícil y cree que este es un caso récord a nivel nacional y hasta ciertamente mundial. “El hecho de haber estado en una Unidad de Cuidado Intensivo, prácticamente 5 meses, con todos los dispositivos posibles, que se pueden utilizar en una Unidad de Terapia Intensiva, de soporte extracorpóreo, como ventiladores de última línea, y demás, han hecho de este caso algo único y excepcional”.
Desde el punto de vista de Terapia Respiratoria, el reto fue muy importante para todo el equipo multidisciplinario de la UTI covid y no covid, donde ha estado hospitalizado Roger.
La licenciada Fabiola Vega Artavia, Terapeuta Respiratoria, indicó que además de una experiencia enriquecedora a nivel profesional y personal, fue un caso muy difícil de manejar desde el punto de vista clínico.
“Prácticamente no teníamos pulmones para ventilar y oxigenar, pasó muchos días con requerimiento de parámetros muy altos sin lograr ver una mejoría. Fueron muchas las complicaciones en su estado de salud, pero no nos dejábamos afectar psicológicamente, porque es una vida. Como seres humanos tuvimos momentos con sentimientos encontrados de dolor, angustia, impotencia, miedo y frustración. En ocasiones la fe se debilitó, pero siempre hubo un compañero que nos motivaba e impulsaba a continuar brindándole todo y ahí nos apoyábamos para llenarnos de fortaleza y continuar con nuestro objetivo de tratar de recuperarlo”.
Recuerda una guardia hace unos meses atrás, donde él estaba sin sedación, despierto, consciente, comunicándose y me pregunto qué cuanto costaba un ventilador, fueron unos segundos muy difíciles porque las expectativas que teníamos en ese momento eran muy limitadas por su condición y dependencia al 100% del soporte extracorpóreo.
“En ese momento, respiré profundo y le pedí a Dios que pusiera las palabras correctas en mi boca y le respondí que no se preocupara por eso porque nosotros tenemos un Programa de Ventilación Mecánica Domiciliar desde hace muchos años y en esos días habíamos adquirido cuatro equipos más, que si el necesitaba uno, ahí se lo íbamos a guardar, así que ese tema no tenía por qué ser una preocupación y le explique en qué consistía, lo motivé a que íbamos un día a la vez con la fe puesta en Dios que pronto iba a estar mejor”.
Para Fabiola después de un largo proceso, verlo tan recuperado, tan cerca de retornar a su hogar con su familia, es una satisfacción y alegría muy grande la que embarga y es cuando dicen que esa milla extra que dio todo el equipo de salud vale la pena. “Cada avance que vemos lo celebramos con él, por todo lo que hemos vivido día a día en estos cinco meses, ver ese rostro lleno de vida, felicidad y agradecimiento nos da un aliento de fortaleza y esperanza en estos días tan difíciles.”
El personal de enfermería también jugó un papel preponderante en el manejo de este caso, en conversación con varios profesionales comentaron que desde que el paciente ingresó al hospital con esta enfermedad que ha causado tanta muerte, que ha puesto a todos en la posición más incómoda, que los ha hecho reinventarse de mil maneras y que desafió e intentó muchas veces acabar con sus fuerzas, han estado presentes. “Estamos siempre en la lucha por y para los pacientes que son los que dan sentido a nuestra profesión, aún en los días más oscuros, de inestabilidad y de signos que no son compatibles con la vida”. “Fueron días de lágrimas, frustración, de intentar sin descansar, buscar por todos los medios la manera de ayudarle a pasar por esta enfermedad”.
En la unidad de cuidados intensivos están acostumbrados a la exigencia, a dar lo mejor, a la calidad “Los que estamos acá sabemos que siempre hay que ir más allá y cuando vamos más allá, nos replanteamos si hay más, porque las enfermedades no paran, evolucionan, por esto siempre debemos estar preparados, actualizados. No olvidando que detrás de tanta tecnología, máquinas, terapias medicaciones, transfusiones y un sin fin de cosas están los pacientes”.
Para el personal la experiencia ha sido descomunal. “Ver por todo lo que pasó parece increíble y, sin embargo, aunque falta camino por recorrer, sabemos que pronto estará mejor que ayer y antier”. El equipo manifestó sentirse muy orgulloso, sabiendo que en cualquier proceso de enfermedad el trabajo en equipo es vital, así como la familia presente y la interacción de múltiples disciplinas, cada uno como un eslabón de una cadena, haciendo su aporte y poniendo su grano de arena para que quien esté ocupando una cama UCI en esta unidad reciba lo mejor.
“Cuando vemos que un paciente como don Roger está casi listo para regresar a su hogar, con su familia, nos embargan muchos sentimientos, claramente la alegría, la satisfacción de que hicimos lo posible, y que dio frutos… El hecho de que tu familia no reciba una mala noticia como otras que han perdido a un ser querido, es muy valioso”. “El servicio de enfermería de esta unidad siempre estará comprometido con todos y cada uno de los usuarios y sus familias, nunca olvidaremos que todos los grandes logros requieren de tiempo y paciencia”, destacaron.
El personal de enfermería destaca que antes de la pandemia, los sistemas avanzados eran utilizados por periodos de tiempo más cortos, de algunas semanas, pero ahora el margen se ha prolongado y dependiendo de las lesiones que deja la covid-19, se puede hablar de meses. De ahí la importancia de seguirse cuidando mucho para evitar que más personas tengan que depender de estas y otras formas de soporte vital que son muy invasivas y determinantes en la vida de los pacientes, sus familias y del sistema de salud.