+0 - 0  por /0 comentarios

Pionera tica y telonera del Real Madrid

Créditos:FIFA

Todo empezó en un velorio. Nueve días de oración que derivaron en una conversación de fútbol con los hijos del difunto, Fernando y Manuel Emilio Bonilla. Ellos querían montar un equipo femenino y no encontraban jugadoras. A ella le gustaba el fútbol y no tenía equipo.

“Salimos de allí 7 mujeres dispuestas a encontrar amigas y familiares para forma el equipo”, nos cuenta la protagonista. Era 27 de febrero de 1949. Apenas tres semanas después entrenaba por primera vez el Deportivo Femenino Costa Rica, el primer equipo femenino de la CONCACAF. María Elena Valverde y sus amigas habían logrado reunir a 30 chicas que el 19 de marzo, día de San José (patrón de la capital tica) empezaron a entrenar en la finca ‘Las Delicias’.

“Lo primero, antes de entrenar, era limpiar todas las boñigas porque allí había ganado ¡Nos servía de calentamiento!”, recuerda risueña una de las primeras mujeres costarricense que jugó al fútbol. “Muchas de las chicas tenían que decir en la casa que iban a jugar a básquet porque no les dejarían practicar fútbol sus familias. Yo nunca tuve problemas. Ya mi mamá se ponía de portera cuando organizábamos una ‘mejenga’ con los primos y las tías en la plaza. Y eso que era pequeñita. Ella nos daba el ejemplo a mí y mis 5 hermanos”.

A sus 87 años, María Elena habla pausado pero recuerda hasta el más mínimo detalle. Y con cada palabra vuelve a disfrutar de toda aquella aventura. “Nunca imaginé todo lo que iba a vivir gracias a aquello, gracias al fútbol”, dice agradecida.

Porque lo que empezó como una reunión casi clandestina de amigas la ha llevado a recorrer el mundo como embajadora del fútbol femenino costarricense y a recibir la Orden del Mérito de la FIFA en 2014 por su aportación pionera. Viaja con un abultado álbum de fotos que muestra orgullosa: recuerdos de su presencia en el partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, fotos con legendarios jugadores como Just Fontaine o Frank Beckenbauer, y más recientemente en la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015™.

Pero dejamos las fotos en color y volvemos a las de blanco y negro en la finca Las Delicias. Allí, durante un año María Elena pulió sus habilidades como interior derecha, hasta que el proyecto adquirió una nueva dimensión. El 27 de marzo de 1950 se suspendió la jornada varonil para que este grupo de osadas muchachas divididas en dos equipos, unas vestidas de blanco y las otras de celeste, demostraran a sus compatriotas su talento con el balón.

“Los Bonilla tuvieron que ir casa por casa pidiendo permiso a las familias y lo lograron. Al día siguiente el periódico La Nación escribió ‘juegan mejor que los hombres’”, recuerda orgullosa.

Su éxito fue tal que una semana después iniciaban una gira internacional que las llevó a Panamá, Colombia, Curaçao, Honduras y Guatemala para juegos de exhibición.

“En Bogotá no pudimos jugar porque la Liga de la Decencia decía que llevábamos la pantaloneta muy corta”, apunta para añadir con indignación: “¡y esa Liga estaba formada por mujeres!”

María Elena defiende de palabra y obra los derechos de la mujer pero apunta un detalle: “Yo cuando quiero algo lo consigo. No hay que quedarse atrás por un carácter débil. Tu lucha es la que lo determina todo”.

Su lucha por el balón la llevó a dejar atrás a un marido al que no le gustaba su afición. “Yo no podía estar ahí agachada a lo que él quisiera. Si yo estuviera haciendo algo indebido o escabroso, pero era algo correcto y así lo sentí. Mi familia me apoyó y al otro lo mandé a paseo. Yo soy así, con mucho carácter”, advierte. “Y si hubiera agachado la cabeza nada de esto hubiera pasado”, añade con la felicidad de haber aprovechado todo lo que le ha brindado la vida.

Teloneras del Real Madrid
Valverde colgó los botines el 15 de agosto de 1961. Lo hizo a lo grande. “La primera vez que el Real Madrid vino a Costa Rica y enfrentó al Deportivo Saprissa pidieron que fuéramos nosotras las que jugáramos contra otro equipo femenino, que para entonces ya había varios, en el preliminar de su partido. Nos habían visto en Colombia y les encantó”, explica.

Saltó muy nerviosa a la cancha del Estadio Nacional, aquella en la que a ella le había entrado el gusanillo del fútbol como aficionada, y donde vio en directo al, en su experta opinión, mejor jugador de la historia tica, don Alejandro Morera Soto.

María Elena casi no había dormido antes de su último partido. Y no por compartir focos con Alfredo Di Stefano, Ferenc Puskas o Paco Gento. Le preocupaba otra cosa. “El entrenador me pidió que jugara en el medio ¡y nunca había jugado ahí! Pero dicen que jugué muy bien y al terminar del partido me sacaron alzada. Mi último y mi mejor partido”, sonríe quien de niña soñaba con ser bailarina de ballet.

Mientras cuidaba de su extensa familia, cuatro hijos, trece nietos, catorce biznietos y 3 tataranietos, siguió vinculada al fútbol femenino de su país que en los 70 y 80 vivió horas bajas. El pleno renacimiento se produjo en 2014. Inició con la organización en Costa Rica de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA. “Fue un tiempo muy lindo y especial. Ver a esas niñas, quién lo hubiera pensado…”, suspira con alegría quien le abrió las puertas al fútbol femenino tico hace más de 60 años.

+ 0 - 0