
¡SEGUNDOS FUERA! (y IV Parte)
“Yo peleo por los filipinos”
Emmanuel “Manny” Dapidran Pacquiao
Al margen de excentricidades de “Money” Mayweather, que no se piense que no ha preparado a conciencia esta pelea. A Floyd no se le puede aplicar el tópico del juguete roto, el sansón tonto y millonario perdido en la satisfacción de sus complicados caprichos, atendidos 24 horas por un séquito de oro y hip-hop. Se asegura que Mayweather cumple con el ritual de la ostentación casi obligado por oficio y posición, para no decepcionar a sus hinchas y por ese ego que se apodera de los ídolos cuando ganan, como en este caso, 105 millones $ al año.
No es, por tanto. Mayweather un Tyson de infancia desolada que halló en el boxeo el desaguadero de su frustración y la revancha contra el mundo: hijo y sobrino de boxeadores, ha mamado el noble arte desde la cuna y ha sido entrenado por los mejores en los mejores gimnasios. Y si es intocable es porque ha trabajado obsesivamente su invulnerabilidad.
Y sin embargo el único que puede hacer que esta pelea sea emocionante, ha sentenciado Óscar de la Hoya, es Pacquiao, 36 años, campeón en ocho categorías, 64 combates, 57 victorias. Este sí fue un niño miserable que empezó a pegarse por dos dólares con otros chicos de su edad en las calles de Manila. No pegaba como una cobra, porque las cobras pican una vez y se retiran: Manny pica, y pica, y pica, y vuelve a picar sin dejar nunca de mover las piernas. El “timing” de su golpeo es eléctrico y constante, así que el mote estaba cantado: “Pac-Man”. Se ha comido a muchos fantasmas, pero… ¿podrá derribar al más grande de todos?
Se dice que esta pelea llega tarde; que debió celebrarse hace un lustro, en la plenitud física de ambos púgiles y que los tres años de leonina negociación obedecen a una demora calculada para hinchar la expectativa, y con ella la bolsa. Con las cifras en la mano ni la “Superbowl” ni la “World Cup Brasil 2014 ” hacen sombra al espectáculo deportivo más grande de lo que va de este siglo
Si uno pelea por ego y fortuna -ningún patrocinador acepta unir su nombre al de Mayweather, lo que acicatea aún más su soberbia. “Manny” es más humano. Ha grabado una canción en la que confiesa que “él lucha por los filipinos». Pacquiao es católico devoto, financia causas humanitarias y salió elegido diputado nacional. No obstante, nada le resta brutalidad cuando sube a un ring.
Pacquiao salvaje, agresivo, fajador, callejero. Mayweather, inteligente, ortodoxo, esquiva y suelta golpes precisos. Se admiten apuestas… ¡Vencedor! Floyd Joy Sinclair “Money” Mayweather (De 47 combates, 47 victorias) a Emmanuel “Manny” Dapidran Pacquiao, por… nocaut técnico.