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“Los de arriba y los de abajo”

Por Juan Luis Hernández Fuertes

¡Qué poco dura la felicidad del pobre!

Adagio

Mucho se ha escrito sobre “los de arriba y los de abajo”. Más allá de obras literarias, son situaciones de la vida misma. Unos gamberros, en lo alto de la Rueda de Chicago escupían a los de abajo. “Abuelo, ¿porque escupen los de arriba?» decía el nieto. “Son jilipollas. No saben que después ellos estarán abajo” respondía el de más edad. Minutos más tarde “el armatoste” giraba y los de arriba ahora estaban abajo… ¿Entonces?

En el “deporte rey” existen «los de arriba y los de abajo», aunque algunos maquillan y los llaman “equipos grandes” y “equipos pequeños”. “Los de arriba” están plagados de historia, títulos, dinero y grandes luminarias, dentro y fuera de la cancha; fueron creados para jugar, competir y… ¡ganar! En cambio, “Los de abajo” carecen de pedigríes y en cualquier época o campeonato, lo poco que consiguen es aplicando “la ley del máximo esfuerzo” y ni aun así les alcanza; si bien, de vez en cuando, tienen “alegrones de burro”.

En la desigual sociedad, asimismo existen «los de arriba y los de abajo». Los hay que con poco o nada que hacen, lo tienen todo: son privilegiados que nacieron en cuna de oro y la vida no les alcanza para bebérsela a chorros, aunque la despilfarren. En la parte opuesta están «los de abajo», para quienes salir adelante es una aventura y un ejercicio de sobrevivencia: por más que se esfuerzan y trabajan nunca logran nada; los calendarios se estiran y el final de mes es inalcanzable. Todo ratifica que «los de abajo» cada vez están más abajo; mientras que “los de arriba». irreversiblemente se alejan más y más. En el amor también existen clases, prejuicios y barreras. En España, “Arriba y abajo” y en Hispanoamérica: “Los de arriba y los de abajo”, es una serie británica (“Upstairs, Downstairs”), muy galardonada. Ulises y Gloria viven un romance imposible, por su distinta clase social, que sucumbe ante el paradigma: «los de abajo” nunca son aceptados por “los de arriba».

«Arriba los de abajo» rezaba la pancarta de una manifestación reivindicativa. Estúpido e inútil grito de guerra lanzado al vacío, ya que las revoluciones siempre las ganan «los de abajo», pero al final son «los de arriba» los que ostentan el poder.

A cada rato, en el balompié “se pasa del cielo al infierno en apenas 5 minutos». Y eso es precisamente lo que le dura la felicidad al pobre, o sea a «los de abajo». Para: www.bsnoticias.cr y otras redes sociales.

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