
“YA SIN TEQUILA, NI MATE
“Tenemos candidatos, vamos a estudiar opciones…”
Directivo C.S.Cartaginés
Catarsis sería la solución, Pero esta práctica significaría renunciar a escenarios muy golosos, salarios inapropiados, puestos de trabajo de compadrazgo y, sobre todo, una pandemia colectiva cuya única vacuna sería “salir en carrera”, tal cual fuera un ejército que ante la evidencia de la guerra perdida, se rendiría, dando un paso al costado, ya sin tequila ni mate.
En aquél equipo faltaba compromiso y el gen 3. Estaba plagado de futbolistas que en el vestuario hablaban de todo menos de futbol; la palabra Cartaginés no estaba en su diccionario. El culpable de tal desaguisado había ordenado poner una valla en la parte más visible del estadio, que decía: “Con su ayuda… ¡Campeones!” Y lógicamente, después de vender humo y burlarse de la avejentada ilusión cartaginesa, se trajo a un grupo de jugadores acabados, que en Cantarranas sólo veían la posibilidad de recibir un cheque a cambio de nada, bajo la cobija del D.T. que les apadrinaba.
Los resultados deportivos no estaban cerca -ni muchísimo menos- de “lo presupuestado”. Las fotos de directivos arribistas, a la par del otrora ídolo, eran objeto de cámaras y rotativos que buscaban, en todo momento, “chupar cámara” y tener un minuto (o una imagen) de fama. Empero, lo que sucedía en el terreno de juego distaba mucho de lo que era “identidad brumosa”: sacrificio, entrega y pasión. En consecuencia, rendimiento y resultados fueron cada vez más desastrosos.
Con los indicadores anteriores, el caos deportivo conllevaba la quiebra económica. Si bien los responsables del tremendo desaguisado no daban la cara y se escondían como podían (excusas) y deseaban: ¡tierra trágame! La consecuencia fue una de las peores etapas de la historia del club y se reflejaba en la noble y fiel afición, que sentía que se habían burlado de ella, con promesas falsas y un manejo administrativo/deportivo pésimo. Ello, en cualquiera otra empresa habrían significado renuncias, destituciones, despidos; pero en la centenaria empresa “Azul, Azul”, ¡nunca pasó nada!
Aquel calvario deportivo terminó con “el mejor jugador número 12 del país” apoyando. En la cancha un grupo de “hombres” identificados con la causa (ya “los mercenarios” habían sido expulsados del vestuario) Y, partido a partido, arañando puntos y logrando victorias nunca antes conseguidas en toda la temporada, concluyó en un partido ante M Liberia, donde sólo servía la victoria.
Encuentro de infarto… Faltando 7 minutos el “Fello” Meza estalló… ¡GOOOOL! Así de esta manera sufrida y épica, el C.S. Cartaginés se había salvado del descenso. Para nunca olvidar… ¡Pues bien, ésta época es parecida a aquella! Y la gestión deportiva, entre tequila y mate, aún peor.