
“ESA CLASE DE TÉCNICOS”
lunes, 3 de noviembre del 2014
Fotografía: FCBarcelona
“En todas partes cuecen habas”
Adagio
Ese personaje que cada jornada va al banquillo a examinarse, como es precepto de la profesión, tiene que tener en cuenta que su forma de actuar, dentro y fuera del banquillo, así como en los entrenamientos y, sobre todo, en su vida social, siempre estará en el punto de mira de muchos, que, con criterio o sin él, se atreverán a juzgarle, más allá de su labor meramente como entrenador.
Manejar la presión que conlleva la exigencia del futbol no es fácil. Son demasiados los factores que intervienen en el “deporte rey” como para que todo esté bajo control. El universo del balompié tiene un ejército de protagonistas: futbolistas, aficionados, dirigentes y periodistas; en general, aquellos que ponen atención a lo que sucede dentro del terreno de juego o entre bastidores.
Algunos entrenadores, con gran capacidad, se creen que “lo han inventado”: Mourinho está nominado. Otros, en cambio, con igual o mayor currículo se mueven en silencio, a hurtadillas y con perfil bajo, sin que ello signifique que sean menos mediáticos: Carlo Ancelotti, en este grupo. Y dentro de las muchas clases de técnicos no faltan aquellos que se creen que los contrataron para justificar derrotas, ser expulsados a cada rato y pasar más tiempo en la gradería que al borde de la línea de cal, causando con ello un grave perjuicio al equipo -que necesita la voz de mando cercana- y al club; aunque éste, con la actitud empírica del dirigente, alcahuetea “la mala crianza” de quién además nunca pierde y si el marcador es adverso… culpa los jugadores, porque él nunca se equivoca.
Esta semana se van a divertir en la Península Ibérica, con Luis Enrique, que del modesto Celta llegó al súper-poderoso F.C. Barcelona, creyendo que era soplar e inflar botellas. Ya con dos traspiés seguidos se le escapó el ego y la prensa catalana y la afición “culé” quedaron perplejos: por la derrota y lo “cantiflesco”. El “Míster” asturiano declaró: “Llega una semana simpática. Se ha abierto la veda”. Frase notable y sarcástica de Luis Enrique, tras la derrota histórica y vergonzante ante el modesto equipo vigués. Y si se habla de personajes, por estos lares también los hay. ¡Cuidado alguno se cae desde la altura de su ego al suelo y se mata! Su verbo sofista y explicaciones dan pena.