
¡CASCARUDOS!
“De fútbol el que más sabe… no sabe nada”
Luis Aragonés (q.e.p.d.)
Para ser médico (por ejemplo), sin importar la especialidad, hay que tener sobrados estudios, práctica y capacidad “a prueba de bombas” ya que se afecta a la vida y salud de las personas.
Empero, para ser entrenador de fútbol (?) apenas se necesita tener una cantidad mínima o máxima (según una u otra licencia) de dólares y el valor agregado de poseer historial como futbolero; cumplidos los requisitos anteriores se obtiene una cartulina y se puede entrenar por estos lares.
Algunos “rizando el rizo” manifiestan haber sacado el título de entrenador allende mares o fronteras, en supuestos cursos de entrenadores, que puede que hayan contado con su asistencia, pero no el tiempo requerido. Basta hacer un mínimo estudio de su trayectoria como futbolista o -¿porque no?- requerirles que presenten títulos refrendados por las Federaciones correspondientes. De seguro que varios de los que por ahí pululan, alardeando de licencias, quedarían evidenciados. Y si no es cierto y quieren ¡que lo demuestren! El reto está sobre la mesa, pero NADIE recoge el guante.
Años atrás (2001) se fundó la Escuela Nacional de Entrenadores de Futbol de Costa Rica (ENEFUC) a iniciativa del Presidente de la Fedefutbol (Don Hermes Navarro) La vida de esta organización oficializada por la propia F.C.F. fue efímera, pero… se descubrieron muchas falacias.
Cuando se solicitó a los entonces entrenadores de Primera División en ejercicio, que presentarán títulos y credenciales al Tribunal Académico de la ENEFUC, se evidenció la farsa de que algunos connotados entrenadores no poseían suficientes créditos o apenas tenían asistencias a cursos, charlas y conferencias, sin la corroboración de haberse hecho acreedores a la Licencia A, avalada por las Federaciones de los países citados. Incluso, más de uno tuvo el descaro de pretender que la incipiente ENEFUC le avalara, lo que a todas luces eran estudios insuficientes, sin el respado exigido, careciendo de capacitación y créditos suficientes para obtener título alguno.
Es lógico pensar que la ENEFUC tenía las horas contadas, porque pretendía terminar con “el chorizo” de Cursos de Entrenadores que afloraban por doquier, incluso con respaldo “oficial”.
Una década después la situación irregular, se ha institucionalizado, hasta el punto de que algunos seudo-entrenadores ahora se atribuyen títulos, licencias, maestrías y hasta doctorados (?)
A estas alturas de siglo y con un futbol casi centenario seguimos igual… En consecuencia, un fútbol inundado de empíricos e intrusos. Ahí andan… al frente de instituciones balompédicas como responsables técnicos, aún sin avales. El único título que poseen es el de… ¡Cascarudos!