
“CONEJILLOS DE INDIAS”
“Teresa Romero está estable…”
Portavoz médico Hospital Carlos III
Ya el virus del Ébola se subió a los aviones y cruzó los océanos. De África a Europa y a Estados Unidos. En Madrid dos sacerdotes (Pajares y García Viejo) que durante años dieron su altruista misión, ante semejante riesgo, tras ser repatriados fallecieron ante la letal enfermedad, no sin antes auxiliar a millares de enfermos abandonados a su suerte
Thomas Duncan fue el primero de la lista que en el continente americano, tras fallecer encendió las alarmas. También en el Reino Unido buscan soluciones ante los primeros casos. Y en Madrid, 15 personas relacionadas con la enfermera que auxilió a los sacerdotes y que, supuestamente, por algún fallo en el protocolo de seguridad, pudieron ser contaminados, están ingresados a la espera de acontecimientos, sin que los análisis confirmen o descarten nada.
Por su parte Teresa Romero, a consecuencia de su actividad profesional es víctima y está siendo referente en su propio cuerpo del Ébola. Su caso y su estado desmontó los mecanismos de sanidad establecidos hasta ese momento. La propia Ministra, sin un ápice de dignidad, ha sido relegada a una Comisión de Crisis en la cual pone su figura tétrica pero no su dimisión sobre la mesa. Debe ser el orgasmo del poder que a los gobernantes les produce un deliriums tremens y el placer inmenso de sentirse poderosos.
Indigna que tres décadas después, las superpotencias anuncian, para silenciar la alarma social mundial y acumular en cuatros meses más de 4 mil sudafricanos muertos y no se sabe cuántos afectados que hacen fila para en tumbas comunes ser quemados a la interperie “para evitar contaminación”, que en menos de tres meses tendrán lista la vacuna contra el Ebola. Les agarró tarde o quizás antes no era “interesante” la investigación, ya que los muertos no sumaban (?), ni eran integrantes de una sociedad disque desarrollada.
Entre tanto FMI, Congresos para preservar el Planeta y demás bagatelas que sirven para dar millonarios puestos de trabajo a políticos que lacran la economía del planeta pero no aportan nada; resulta que personas como Teresa Romero y demás afectados son conejillos de indias, dejados a la manos de Dios, ya que primero deben empezar por probar los resultados de las vacunas con animales y eso -y sus resultados- lleva tiempo.
¡Quizás si un importante político visita Sierra Leona, las soluciones lleguen antes!