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“CONTINENTE Y CONTENIDO”

“Los árbitros aciertan y se equivocan para unos y otros, por igual” 

Pedro Escartín

El continente balompédico es un abanico de sensaciones que afecta a todos sin importar el lugar del “planeta fútbol” donde se practica este deporte, por más recóndito que sea el país, ciudad, pueblo o comarca donde encuentran escenario idóneo -terreno y dos porterías- 22 futbolistas para dirimir sus cualidades futboleras.

En cambio, el contenido, si bien no discrimina tampoco a nadie, en líneas generales deja mucho que desear; sobre todo por los protagonistas, que a falta de argumentos válidos o creíbles, utilizan en sus declaraciones una retahíla de teorías sofistas, que ni ellos mismos se creen, máxime si los que hablan son dirigentes, futbolistas o entrenadores.

Estos últimos están siempre en el ojo del huracán. La derrota les obliga a mentir, aunque no engañan cuando señalan “culpables” (el árbitro es ideal), para ocultar sus limitaciones; no en vano “desde que se inventaron las excusas, desaparecieron los incapaces”.

Una jornada tras otra, el aficionado al balompié se llena de dudas. No puede entender las razones por las que un equipo tiene actuaciones llenas de picos: pasan de la victoria a la debacle, sin solución de continuidad. La respuesta podría estar en una teoría de unos de los entrenadores más capaces que hayan existido (Enrique Martin Landa): “El problema es que cuando ganan no saben por qué ganan; por ende, cuando pierden tampoco encuentran las razones de la derrota”. Y ampliaba: “La respuesta es: un libreto con bastantes páginas en blanco, ayunas de conocimiento, planificación y escaso bagaje en las áreas físico-técnico-tácticas”. Y terminaba Enrique acotando: “Es una forma elegante de señalar con el dedo al inquilino de turno”.

Hubo una época en la que empirismo e intrusismo era moneda de curso legal; ni siquiera los órganos rectores eran reglamentistas con los titulares del banquillo. Pero los tiempos cambian… Ciencia y tecnología no sólo enriquecen a la sociedad en general, sino que también son aplicadas al fútbol y sus variables. El problema radica cuando se funge como gerente de producción de un club donde la pretensión es exigente, pero a quien ponen al frente no está a la altura de las circunstancias, por más verborrea que utilice.

No en vano, una cosa es el continente y otra el contenido.

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