
“DAVID versus GOLIAT”
“¡Jó macho, cómo juega ´la Marimacho´!” (“El Julián”)
Pendiente del partido mundialista entre Costa Rica y Brasil, toda una catarata de sensaciones y recuerdos… La primera reacción, ante el acontecimiento balompédico, es el reconocimiento a Don Franklin Monestel Vicenzi, un auténtico pionero del fútbol femenino en tierras centroamericanas. Eran unos tiempos donde las mujeres tenían “casi” prohibido practicar un deporte reservado para los hombres. En todo caso, Don Franklin rompió moldes, no solo en el terreno de juego femenil sino también en los medios de comunicación, tal fueran radio o televisión. Anécdotas cientos, pero sobre toda la del comercial en el “minuto de silencio”
En consecuencia, nadie como Don Franklin para disfrutar de estos tiempos inimaginables, donde hasta la pequeña Costa Rica se atreve a enfrentarse a las poderosas España y Korea y además logra tablas en el marcador. Ahora toca Brasil, a la que ya no se le mira hacia arriba, sino de frente, a los ojos y quién sabe si se la puede asustar… ¿Por qué no? ¡Se podría repetir la mítica historia de David contra Goliat!
A través del túnel del tiempo regresamos a las calles madrileñas, La Puerta de Toledo, con sus arcos, majestuosa, cercano testigo. Y entre la Puerta de Toledo y el Puente de Toledo, la calle de Santa Casilda, donde el adoquinado era terreno propicio, para con cuatros cascotes poner las dos porterías y empezar el partido diario, donde “se jugaba de sol a sol, sin cansarse ni aburrirse. Ni siquiera necesitábamos árbitro”, como diría el inolvidable y genial Martin Landa.
Los chiquillos, tras salir del colegio, llegaban apresurados. “Echaban a pies” (mejor que sortear) y cada capitán (“El Julián”, uno, “El Anades” otro) pedía a un jugador tras otros, para su equipo; así hasta completar los dos equipos, A “los malos” y “los gordos” no los quería nadie, pero al final los ponían en la portería: “¡Eh, tu gordo… Ponte de portero y, tírate!”, dicho en ese lenguaje tan ingenuo como insultante. Curioso: los capitanes se peleaban a “la Mari” –la llamaban “Marimacho”-. No era habitual, ni bien visto, en esa época, que las niñas jugaran al futbol, pero “La Mari” era excepción. Y en verdad, “la Marimacho” ayudaba a ganar el partido, con sus dotes y sus goles… Aunque no era la figura, “jugaba muy bien”. Al terminar, celebraba como un chico más: “Hemos ´ganao´, hemos ´ganao´… El partido ´colorao’”, a viva voz, con jolgorio, risas y burlas para los perdedores.
Hoy casi seis décadas después, las miradas están puestas en “World Cup Women Canadá 2015”. Y “las ticas”, es seguro, se lo van a poner muy difícil a “las brasileiras”.
¡Don Franklin, va por usted… Disfrútelo!