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“DE LA GLORIA AL CAMPOSANTO” (1ª Parte)

“El piloto arriesgó demasiado. Es un error humano” (Portavoz oficial)
No es la primera y, posiblemente, no sea la última. Los medios de comunicación dieron la noticia, que dio la vuelta al mundo casi en tiempo real: “un avión con el equipo de fútbol, Chapecoense, se ha estrellado en Colombia”. A raíz de esta primera información fueron surgiendo datos del accidente, hasta corroborarse. ¡Hay 76 muertos y 6 sobrevivientes!
El ahora desmembrado club brasileiro, era un equipo que en escasos tres años pasó de estar al borde de la desaparición, a tocar el cielo con la mano y acercarse a la gloria. De hecho se disponía a disputar la final de la Copa Sudamericana ante un rival colombiano
Los teléfonos celulares, de los propios jugadores de la expedición, han convertido este desastre aéreo en un acontecimiento viral, donde hay videos de los integrantes del equipo verde, posando o celebrando el triunfo que les llevaba a disputar la final soñada. Escenas de alegría dentro del avión, cuando estaban viajando con destino conocido y también otras más entrañables -y ahora desconsoladoras- como la de un futbolista abriendo una caja, en complicidad de sus compañeros, y ésta tenía unos zapatitos de bebé y una nota de su pareja donde le anunciaba “que iba a ser papá”. La explosión de júbilo es fácil de imaginar.
A las informaciones oficiales de las causas del desastre, se han sumado otras más humanas… El hijo del entrenador olvidó el pasaporte y al pie del avión no pudo viajar; o los jugadores lesionados que se quedaron, sin citar, en un vestuario, ahora frio y desolado, son incapaces de interpretar la casualidad de la oportuna lesión que les mantiene vivos, mientras el resto ya no volverá más a llenar de alegría el camerino.
En la expedición deportiva iban también periodistas, dirigentes y aficionados. Y antes de lo que sería su último viaje, tuvieron que cambiar de avión, por causas varias. Se les facilito otro en el que el piloto además de comandar la nave era accionista de la compañía aérea.
En este caso no han habido especulaciones sobre lo que causó el desastre, cuando la aeronave estaba a 5 minutos de aterrizar. Rápido encontraron las dos “cajas negras” que contribuyeron a esclarecer las causas. Y una triste realidad: ¡fue un error humano! El avión, no había repostado en el camino por estar un aeropuerto cerrado, e iba justo de combustible. Además el viento de cara contribuyó a generar más consumo, pero el piloto creía que llegaba… Apenas 8 millas para la pista en Medellín y ya el piloto desesperado había solicitado a los controladores prioridad, que le fue concedida… ¡Ya era tarde!

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