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“DEL SAN MARTÍN AL ALCOTÁN

“Este es el fútbol de verdad. El que amamos” (Carlos Bausa qepd)
En el tránsito por “los madriles” toca evocar el recuerdo. En la visita esporádica al campo del San Martin de Porres, en plena Vía Carpetana, a las espaldas del Albergue de dicho nombre, remembranzas para aquel equipo de pantaloneta negra y camiseta blanca, con números en la espalda cosidos, al igual que el escudo cerda del corazón. Equipo juvenil representativo de una barriada humilde, con bastante desarraigo, que en el fútbol encontraba desahogo y alegrías, cuando “los grandes” -Atlético de Madrid, Rayo Vallecano, Pus Ultra o Real Madrid- visitaban el angosto campo de tierra, rodeado en las cuatro bandas por gente pegada a la banda y difícilmente contenida con cuerdas.
Las 11.00 a.m. era la hora estelar. “Eugenín” de delegado y la afición disfrutando al ver cómo los visitantes “mordían el polvo”. No, no era fácil arrebatar un punto en esa cancha con un equipo local que tenía buenos futbolistas “del barrio” y muchos seguidores entusiastas y hostiles, que amedrentaba al árbitro y “achantaban” a los jugadores rivales.
Y cerca del C.D. San Martín de Porres estaba su “hermano mayor”: C.D. Alcotán. Un equipo nacido del mismo Albergue, con el nombre de una calle aledaña, que daba “guerra” en la regional de la Federación, antes Castellana y hoy Madrileña de Fútbol, Difícilmente, dada la precariedad económica del Club, superaba la 3ª Regional, Preferente o ascendía a Segunda Regional. En todo caso, era orgullo de una fanaticada, que los domingos se desplazaba al Ernesto Cotorruelo (Vía Lusitana) para apoyar a sus colores: los mismos del San Martin de Porres, excepto que la pantaloneta del Alcotán era azul.
Y si los dirigentes del San Martin de Porres pasaban al Alcotán, igual sucedía con los jugadores, habiendo entre los dos clubes mucha afinidad y hasta consanguinidad.
Ha pasado medio siglo y el C.D. Alcotán acaba de desaparecer, tras 55 años compitiendo; al ir falleciendo, escalonadamente, casi todos sus benefactores y presidentes, siendo Carlos Bausa el último gran bastión. Y el San Martin de Porres también es del pasado, ya que cuando el Club de Juventud de San Martin de Porres desapareció, con el “se enterró” el equipo de futbol y con ello la gran labor desarrollada en favor de la juventud de la zona.
Es síntesis, dos clubes que dejaron huella en la vida de personas, que dedicaron su tiempo a unos colores y a las que se recuerda con especial cariño, por ser el prototipo de directivos “que llegan al futbol a servir”, sin recibir nada a cambio. ¡Cómo cambian los tiempos!

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