
Depresión infantil y adolescente ¿Cómo identificarla y tratarla a tiempo?
La depresión típicamente ha sido asociada a los adultos, ahora es una enfermedad que se caracteriza por múltiples síntomas que se pueden agrupar de la siguiente manera:
- Afecta la estructura de pensamiento
- Afecta los niveles de actividad
- Afecta la estabilidad emocional
- Afecta la estructura de socialización
- Afecta los niveles de integración y asertividad escolar
El síndrome depresivo es muy complejo de distinguir, pues no es como un resfrió, no aparece de un día a otro, sino que se da por distintas causas o correlación de diversos factores de tipo social, psicológico y orgánico. Vemos en detalle algunas de las características que se pueden presentar que pueden ayudar a la pronta y oportuna identificación del mismo:
- Cambios de humor.
- Tendencia al aburrimiento, apatía, niveles bajos de actividad.
- Dificultades para disfrutar de las actividades favoritas.
- Alteraciones en el patrón de sueño, sea que duerma mucho o muy poco.
- Expresa síntomas físicos sin causa aparente: Dolores de cabeza, estomago, presencia de somatizaciones que antes no había presentado.
- Dependencia afectiva de los adultos, tiende a buscar protección, apoyo y cuidado.
- Dificultades escolares asociadas a:
– Falta de concentración.
– Alteraciones en la memoria.
– Se incrementan los factores distractiles, con mayor tendencia pasiva, es decir el niño esta “ido” en sus pensamientos.
– Tendencia a faltar a clases.
- Se aísla de la familia, los amigos o grupos que normalmente le interesan.
- Tendencia a la irritabilidad, hacer berrinches.
¿Por qué un niño o adolescente puede experimentar depresión? En este proceso median factores de tipo orgánico, o por mal manejo de aspectos emocionales, es decir que la depresión puede desarrollarse porque algo pasa en el cuerpo, o por la interacción de la persona respecto a sus relaciones, proyectos, metas y demás. En el caso de los niños situaciones asociadas al:
- Rechazo escolar.
- Dificultades de tipo académicas.
- Mala integración social.
- Una autoimagen, autoestima, autovalía mal integradas.
- Dificultades familiares asociadas a:
o Ausentismo de algunos de los padres.
o Divorcio o separación.
o Relaciones caracterizadas por violencia o agresión físicas o psicológica-
o Patrones de consumo de alcohol y otras sustancias.
o Preferencias y comparaciones marcadas por parte de los padres respecto a los hijos.
o Falta de expresiones positivas a nivel afectivo.
o Sobre exigencia, patrones perfeccionista, rigidez respecto a lo que se espera por parte de los hijos con un escaso reconocimiento del logro.
¿Cómo se desarrolla? Ésta se desarrolla de múltiples formas, por lo general es el resultado de un amplio conjunto de variables, muchas de estas silenciosas que van afectado la capacidad de respuesta positiva de la persona, entiéndase: cada vez la comunicación es menor y muchas veces los padres interpretan la situación como malacrianza, por lo que se tornan a veces poco comprensivos, cercanos, empáticos, sensibles y demás.
Detección temprana: Es importante que cada persona, así como también las que están alrededor, frente a cambios frecuentes de humor, la forma de hablar de la persona (es decir si el contenido de lo que habla es cada vez menos positivo), cambios en la conducta, pérdida del interés en actividades que normalmente le han resultado atractivas a la persona, o cualquier otro síntoma que nos llame la atención, es importante procurar buscar ayuda, ya que algunos tipos de depresión requieren intervención en el plano médico y psicológico, entre más pronta sea la detección se incrementan las posibilidades de que esta pueda reponerse de forma integral.
Algunos tips para el manejo:
- Lo primero, es que la depresión o los cambios emocionales a veces resultan desconcertantes no solo para quien la sufre, sino también para quienes viven con ella. Tenga paciencia, lo primero es que el niño y quienes están alrededor entiendan que esto es una enfermedad emocional, que tiene tratamiento.
- En el trato con el niño deprimido implica ser cautos, pacientes, sabios y prudentes, debe actuar con calidez, pero sin caer en chineos excesivos, pues la persona, aún con el medicamento o la terapia debe hacer un esfuerzo por poner el mayor porcentaje posible.
- Fundamental pedir ayuda, asistir a terapia sea individual o grupal y que la familia del paciente se involucre, pues con la información correcta se puede saber qué hacer y qué no hacer, para evitar caer en patrones que sostengan la depresión.
- Por último es importante que toda persona, y a nivel familiar, desarrollen hábitos emocionalmente saludables como el diálogo abierto y sincero, hacer ejercicios, tener espacios de recreación, tener una dieta sana, y crear un ambiente positivo en casa.
- En lo práctico se pueden hacer algunas de estas actividades:
o Busquen que ellos expresen lo que siente mediante el dibujo.
o Traten de involucrarse en su mundo, música, videos, amigos.
o Ábranse a la escucha, traten de entender primero antes de hablar.
o Si van hacer algo recreativo, traten de involucrar en el plan a sus hijos, esto con el objetivo de que ellos se sientan parte de él.
o Es fundamental hacer reuniones familiares, en las que todos hablen de lo que piensan y sienten.