
“DIEGO, SE SUICIDA PARA NO IR AL COLEGIO
“Acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada,
a un alumno, sus compañeros” (Bullying)
Siempre se ha dicho que los niños son crueles, en su verbo y accionar. “¡Eh, tú gordo, vete, no juegas!; ¡Tu gafas, cuatro ojos y no ves!; ¡Con nosotras no vienes, eres…! y demás mensajes lanzados a quemarropa para hacer daño. Son ejemplos de generaciones anteriores, que no tenían importancia o no pasaban a más… al margen la frustración de los niños vejados y humillados.
Con la modernidad llega el “Bullying” cobrando víctimas. El asunto se ha universalizado. Las políticas estudiantiles y el seguimiento a las conductas de los estudiantes, en los centros escolares, tienen muchas lagunas y espacios sin resolver a los que no prestan la debida atención, tanto profesores como padres: nadie es ajeno a este problema y todas las denuncias deben ser escuchadas.
En Villaverde (Madrid) Carmen González recuerda el momento en que descubrió que su hijo Diego, de 11 años, acababa de tirarse por la ventana desde el quinto piso del hogar familiar: “Yo estaba levantada y no me enteré de que se había movido de la habitación. Miré y vi las zapatillas en el suelo, pensé que se había levantado, porque le tenía que dar unos temas de repaso de Naturales y Sociales. Entonces le busqué como loca por toda la casa y vi, en el fondo de la cocina, la mampara abierta, me acerqué y… Con la oscuridad vi su sombra, en el suelo: vivimos en un quinto”. Diego dejó una nota: “Mirad en Lucho”, su muñeco preferido de los Lunnis, con el que jugaba a hacer guiñol con su padre. Allí, en un cuaderno había escrito, con madurez impropia de su edad, las razones que le llevaron al suicidio: “Papá, mamá… espero que algún día podáis odiarme un poquito menos. Yo no aguanto ir al colegio y no hay otra manera para no ir…”. En la carta se despedía, uno a uno, de sus familiares. Los hechos sucedieron el pasado 14 de octubre 2015.
El Bullying está matando niños.