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“DOS `VIEJITOS´”

“Es una gran decepción” (Gianluigi Buffon)
Se disputó la última fecha de los octavos de final de la “Champions League”. La atención en el Allianz Arena de Munich. Allí el equipo germano (F.C. Bayern Múnich) con un “Pep” Guardiola ya casi en la puerta de salida, tras un romance convulso desde el primer día con algunos de los connotados dirigentes del club bávaro, recibía a un teóricamente eliminado –a priori- equipo turinés (Juventus F.C. S.p.A.) tras el 2-2 en el encuentro de ida en tierras italianas en el Juventus Stadium.
Sorpresa rápida tras un primer tiempo primoroso de “la vecchia signora”, donde Paul Pogba, Juan Guillermo Cuadrado, Arturo Vidal y Álvaro Morata llenaban de pánico a un equipo anfitrión “emparchado” y ausencias importantes en la alineación, por lesiones, con una zaga improvisada y llena de grietas y fácil de superar. O-2 en el descanso, lo que obligaba al equipo local anotar tres goles en el segundo periodo, precisamente ante un equipo italiano que presume, históricamente, de tener un consolidado “catenaccio”.
Debe estar Massimiliano Allegri rasgándose las vestiduras tras presenciar como su oncena se desvanecía en el segundo tiempo, cuando ya tenían la clasificación en la bolsa. Es sabido que ante los alemanes los partidos “terminan cuando terminan”; empero se apreciaba un cuadro anfitrión sin el empaque debido, ni la claridad ofensiva que siempre ha tenido en la época Guardiola, cuando en la cancha están Neuer, Boateng, Rafinha, Javi Martínez, Lahn, Alaba, Xabi Alonso, Thiago Alcántara, Mario Gotze, Robben, Ribery Lewandowski, Muller y cía; aunque en esta ocasión habían bajas muy difíciles de suplir.
Lo cierto es que los cuatro goles locales llegaron por virtud de Lewandowski y Muller y “el amarrategui” turinés. La dinámica de los locales presagiaba una prórroga triunfal ante unos “tútiles” semi-arrodillados. La errónea sustitución de Morata dio “tranquilidad” a los defensas muniqueses, incapaces hasta entonces de frenar al delantero español. Y además se evidenció la falta de respuesta, con estiradas cortas y tardías, de un mítico Gianluigi Buffon, otrora imbatible, y superado en remates largos, no imposibles de atajar. Es por eso que el gran guardameta (38 años) ya debe pensar en la retirada por la puerta grande
En síntesis, en Munich se vieron dos “viejitos”: “La vecchia signora” y Buffon. Para ambos el reconocimiento a una brillante historia. La del club debe seguir, mientras que el arquero debe plantearse su despedida, ¡eso sí! por todo lo alto, como se merece.

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