+0 - 0  por /0 comentarios

“EL ALTO DEL LEÓN” (y IV Parte)

          “Correr en esas carreteras de lastre, entre polvo, lluvia y pinchazos era una ´machada’” 

                                                                María del Pilar fuertes Gómez. Corresponsal de “Pedal´´

Oda para quienes fueron abnegados ruteros y humildes trabajadores, que supieron transmitir la afición, a sus hijos, descendientes y amigos. Muchos de ellos a tono con la época actual: graduados, médicos, comerciantes, abogados o notarios, que heredaron “el gen” y aman y practican el deporte más sacrificado y duro del mundo, no por dinero ya que son aficionados, sino por las satisfacciones que les aporta al espíritu.

Todo es meritorio para quien de madrugada, antes de ir al trabajar, un día sí y otro también, con sol, frio, lluvia o nieve, era capaz de subirse a “la bici” y devorar kilómetros, tal cual fuera una contra-reloj individual; a veces por carreteras solitarias y en otras sorteando vehículos y peligros a cada curva o en interminables rectas, sin que faltara en la ruta, tener que escalar cuestas como paredes y exigiendo el plato y piñón grande, para de seguido descender “a tumba abierta” desafiando el peligro con arrojo increíble. Son esos ciclistas que deben pasar muchas horas sobre el sillín, antes de algún día integrar el pelotón, ser protagonista de una larga escapada o alzar los brazos tras un largo sprint “a golpe de riñón” ganado por media tubular; o ser simplemente digno “gregario” del jefe de filas. Cualquier sacrificio es poco y se justifica con tal de firmar en la lista de participantes que la organización pone a disposición de los corredores en la meta de salida de toda etapa.

Todo lo anterior, transcrito por María del Pilar Fuertes Gómez, que a sus  86 años de edad puede presumir de haber sido la primera mujer que seguía las carreras ciclistas por los parajes castellanos, tras el pelotón, el líder, el escapado de turno o “el farolillo rojo” al que le chupa rueda “el coche escoba”, Y después de cruzar la pancarta de meta de llegada, mandar la crónica al pionero y especializado periódico “Pedal”. Increíble bagaje, con la autoridad que otorga ser hija, madre, hermana y tía de deportistas y. sobre todo, de ciclistas; unos calificados como “amateur” y otros, profesionales con cierto éxito. María, además se ha encargado orgullosamente de mantener la dinastía de “los Fuertes” y rememorar esa gesta del “deporte del pedal”, como es la subida a “El Alto del León”. Y en aquel periódico “Pedal” de páginas amarillas, las imágenes en blanco y negro de los corredores del Velo Club Portillo, modesto equipo de la madrileña Glorieta de Embajadores, que tenía su punto de encuentro (y avituallamiento) en la Taberna de El Narcea, de la calle de Toledo. Honor a quien honor merece… Gonzalo Fuertes, Mariano “El negro” Hernán, Victorio García y “El Bruna”, protagonistas de muchas “machadas”.  Escrito y firmado en Madrid, Febrero del 2015.

+ 0 - 0