
“EL CICLISMO ENAMORA”
“No quiero ni pensar en la próxima etapa”
Alberto Contador
El ciclismo enamora. Sobre todo cuando se presencian etapas como la de ayer con final en los Lagos de Covadonga, con 12 últimos kilómetros infernales de desniveles de hasta el 17%, que solo de pie sobre los pedales y a paso de persona se pueden ascender.
Los favoritos de esta 65 Edición de la Vuelta a España no han hecho sino ratificar las expectativas, e incluso superarlas. Cuando en el último Tour de France, abandonaron por sendas caídas Chris Froome y Alberto Contador, “le grande bouclé” perdió emoción y espectáculo. Vicenzo “Tiburón” Nibali se dio un paseo por las carreteras francesas.
“Pero no hay mal que por bien no venga”, dice el adagio. Y efectivamente el británico y el pinteño (Contador) aprovecharon para recuperarse, descansar y presentarse en la salida de la ronda española. Allí estaban Nairo Quintana, Joaquim “Purito” Rodríguez y Alejandro Valverde: cinco verdaderos ases con aspiraciones a enfundarse “La Roja”; si bien antes deberían pedalear en 21 etapas casi 3500 kilómetros y 40 puertos de montaña.
La actual Vuelta a España, cuando se cayó Nairo Quintana perdió un aspirante, pero quedaban otros cuatro pedalistas con muchas rampas por subir de dificultad enorme y con las fuerzas muy equilibradas. Todos demuestran estar con “el golpe de pedal” adecuado, finos, con energía, garra y… en forma. Es por eso que la Vuelta está resultando la mejor de varias décadas. Un día sí y otro también, desde que apareció la montaña, la lucha es encarnizada. Nadie cede rueda y todos sorprenden al rival, cuando éste cree que está descolgado, es cuando “revive Purito”, supera el desfallecimiento Valverde o, sin dejar de mirar su computadora ni levantarse del sillín, pedalea con cadencia Froome, para luego en la meta cazar a los escapados y ceder escasos segundos. Y así está pasando con los cuatro: Contador, Valverde, Froome y “Purito” Rodríguez.
De momento Contador está muy fuerte, Joaquim Rodríguez no quiere quedar fuera del cajón y Valverde aprovecha su sprint cuando no pierde la rueda de Contador, por más tirones que dé el líder. Queda un cuarto en discordia: Chris Froome. Su estilo es inconfundible, siempre sentado, deja pocas cosas al azar y corre mirando el potenciómetro (marca Garmin) de su manillar, sobre todo en las escaladas. El aparato le indica pulsaciones, vatios, cadencia de pedaleo, velocidad, tiempo y temperatura. O sea: hombre y ciencia.