
“EL EMPIRISMO TAMBIEN ES UNA BURLA”
Si el suelo está parejo, ¿por qué brincan?, diría cualquiera. No obstante, al parecer algunos no entendieron el mensaje o se sintieron aludidos. Decía Doña Elvira: “El agüita fresca de botijo, es buena para los berrinches”. En consecuencia, ya saben: a buscar un alfarero.
Un amigo preguntaba: “Cuál es el estándar de las rotaciones en otros lares?
Y ni lerdo ni perezoso, sin pensar mucho, ahí la respuesta… Son regla de oro de práctica universal: 1. Hay programación entrenamiento y competición 2. Las bases para un rendimiento excelente son la continuidad y el ritmo de competición. 3. Los equipos de fútbol responden a automatismos bien trabajados. La alteración de las alineaciones menoscaba la conclusión de todo lo planificado a nivel técnico-táctico y estratégico.
En consecuencia y sabido lo anterior “las rotaciones» se justifican en los casos siguientes: a) Por lesión de un jugador titular. b) Por aspectos tácticos que se consideran prioritarios (la marca determinada a un rival destacado; un portero que supera al compañero en el juego aéreo; las condiciones y el estilo de juego del rival; el estado de las canchas, etc). c) Cuando la posibilidad de una suspensión privaría “al jugador importante” de alinear en el siguiente partido de carácter eliminatorio o decisivo. d) Si la edad o condición física del futbolista amerita regular sus cargas de trabajo; o cuando la condición física es limitada por falta de pretemporada o de descanso y obligue a regular la participación del jugador. y e). Se justifican (las rotaciones) cuándo un partido es de nula importancia o amistoso; si no es así nunca un equipo puede alterar en más de tres jugadores una alineación titular.
A modo de ejemplos: Si las rotaciones fueran aceptadas y lógicas, Cristiano Ronaldo no jugaría 76 partidos por temporada y su suplente habitual no más de 6 encuentros de titular. Y como éste valga otro caso conocido: Xavi Alonso tiene su recambio natural en Illarramendi; sin embargo, el primero (Alonso), a pesar de lesiones y sanciones terminó la temporada con más de 56 partidos de titular e Illarramendi apenas saltó al campo al inicio en no más de 8 o 10 ocasiones. Conclusión: cansancio, desgaste, lesiones y alternancias se producen en etapas finales de las competiciones, nunca a principio de temporada, mucho menos cuando apenas hay jugadas dos o tres jornadas. Lo explicado responde a criterios profesionales y científicos y lo aludido evidencia a empíricos que pululan en el balompié.