
“EL GIRO DE ANDREY” (y VI Parte)
“A descansar un poco y a prepararse para lo que sigue…” (Andrey Amador)
Paseo triunfal entre Torino y Milán (185 kilómetros), con permiso para que rodadores y sprinters lograran protagonismo, pero ya el 98avo Giro de Italia estaba decidido. La increíble decisión del Director de Astana mandando parar a Mikel Landa, en la ascensión a la cima Coppi, entregó la victoria de su segunda etapa a su compañero de equipo Fabio Arú, pero privó a la escuadra de ver al vasco en lo más alto del pódium en Milán, ya que estaba aprovechando “la pájara” que en ese momento arratonaba a un Alberto Contador sin gregarios. El demarrage del gregario de lujo (Landa) italiano Arú estaba consiguiendo su propósito y cada kilómetro aumentaba su ventaja sobre “la maglia rosa” lo que hacía prever que podía llegar a la meta, no solo escapado sino con el tiempo suficiente para arrebatarle el liderato de la general al «pinteño» (Contador) La disciplina, a regañadientes, de Mikel Landa le obligó a aceptar la orden y a reconocer “que él tenía muy claro que el Jefe de Filas era Fabio Arú”. En todo caso esta manobra, más allá de ensalzar la figura del ciclista local, quedará en el libro de anécdotas de lo que pudo ser y no fue.
Lo que sí es una realidad es que Andrey Amador, con su histórica actuación en “La Corsa Rosa”, se encarama en el “top-ten” del ciclismo mundial y a partir de ahora será tenido en cuenta no solo para las grandes vueltas, como peón imprescindible y gregario de lujo, sino también como corredor que tomará la salida en las grandes clásicas europeas, que a final de cuentas reportan jugosos beneficios a quiénes dan brillo a “la serpiente multicolor”.
El biotipo de Andrey Amador (1,80 y 72 kgs) es el de un rodador, con excelentes performances en las contra reloj y, sobre todo, en las largas etapas donde los ruteros tienen que desafiar altos promedios y controlar las escapadas largas, además de los cortes y abanicos del pelotón. Ya la experiencia del ramonense le hace sentirse cómodo en la punta del grupo y referenciar la rueda de los mejores, siendo él uno de ellos. No obstante su infancia y a adolescencia por tierras empinadas le dio el plus de ser un notable escalador, capaz de mover fuertes desarrollos; sin olvidar también que sus participaciones en “mountain bike”, le han ayudado a ser un corredor completo.
Ahora Andrey deberá recuperar fuerzas tras su paliza en las tierras del país de la bota, y esperar a ver si sus Jefes de Fila; Nairo Quintana y Alejandro Valverde, le incluyen entre los que tomaran la salida en el próximo Tour de Francia; o, si le reservan para la agostina Vuelta a España. En todo caso ya Andrey Amador es el mejor corredor tico de la historia. ¡Pura Vida!