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“EL LADO OCULTO DEL FÚTBOL”

“En todas partes cuecen habas” (Adagio)

Escribíamos hace cuatro años y la historia se repite. El balompié atrae a supuestos mecenas y/o empresarios, que tras alardear de capital, resultan auténticos fiascos, que deterioran la imagen de un deporte al que por su grandeza, ni los más corruptos son capaces de destruir.
En Australia, 2011; varios empresarios buscaban recuperar 100 millones de dólares de una presunta estafa cometida por la compañía del empresario indio Aly Sved («Western Gulf Advisory”. Al todavía Presidente Aly Syed se le atribuía un fraude, cuya dimensión se desconocía en ese momento, con ramificaciones en Inglaterra, Irlanda, Malasia, Corea y España Según el «Herald», el bloqueo de las cuentas de la «WGA» en Baréin “no será una buena noticia” para el Rácing de Santander. La estafa consistía en que la “WGA” ofrecía préstamos a empresas en dificultades, a cambio de anticipos no reembolsables y comisiones de apertura. Las empresas depositaban anticipos pero nunca recibían el préstamo pactado. Gracias a algunas víctimas australianas enfadadas, el cerco se fue cerrando sobre el hombre descrito como el »Bernie Madoff» de la India». El estadounidense Bernard Madoff cumplía condena por ser el autor del mayor fraude de la historia de Wall Street, estimado en 50 mil millones de dólares. Madoff desarrolló un sistema que prometía alta rentabilidad y que pagaba a los primeros inversores con las cantidades que captaba de los últimos en confiar en su gestión. Parecido a lo que sucedió aquí con el Grupo Icono y sus aláteres.
En el caso de la «WGA», Syed, de 39 años, ofrecía préstamos que podían llegar hasta los 200 millones de dólares y que decía procedían de su fortuna personal, que aseguraba era de 8 mil millones de dólares. «Este hecho era increíble si hubiera tenido en cuenta que en el año 2004, Aly huyó de Londres dejando deudas de miles de libras esterlinas, sólo del alquiler del piso en que vivía y en impuestos “municipales´”. Empero, Syed adquirió el 29 de enero del 2011 el 80% de las acciones del Rácing der Santander de la 1ª División española y se comprometió a pagar las deudas contraídas con los jugadores. Tras la gestión del “mecenas”, el Rácing quedó debiendo a Hacienda 9,1 millones de euros y a los jugadores 2,2 millones, a los que se sumaron otros 11,5 al término de la temporada (30.junio.2011). Syed incumplió sus compromisos, nunca compareció a la cita ante un notario en Santander y desapareció. El club cántabro quedó en el aire y hoy, cuatro años después, sigue hundido en la crisis económico-deportiva. En consecuencia, hay que ponerles más atención a estos personajes que buscan en el balompié escenarios, impunidad y/o tapadera.

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