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“El muñeco no está enterrado en Cantarranas” (I Parte)

“Siempre hay un cartago` que se pasea´ en el Cartaginés” (JLHF)
En medio de una más de las mil crisis conocidas, se anuncia una nueva asamblea en el C.S. Cartaginés para el próximo fin de semana. La lucha por apoderarse de las poltronas trasciende a la opinión pública. Los asociados y, sobre todo, los accionistas del equipo representativo de “la vieja metrópoli” están más que escarmentados y deberían poner ojo avizor a lo que viene.
Siempre se echó la culpa al árbitro Víctor Rodríguez del campeonato perdido ante el C.S. Herediano en 1.988, con el famoso “peligro de gol”, ante el impecable testarazo de José Chan, que tras besar la red fue anulado por el referee central; pero la realidad fue otra… Esa noche el cuadro brumoso jugaba su segundo encuentro ¡en menos de 8 horas!; ya que por la mañana había realizado el partido de los jueves, confiando en el mensaje del entonces Presidente: “que el partido de vuelta se disputaría el siguiente domingo”. Sucedió que esa misma mañana, en una negociación “política” en la Fedefutbol, el jerarca brumoso cedió ante las pretensiones del rival, sopena de sufrir una demanda penal que trastrocaría sus planes diputadiles. Y es así como “el mandamás” salvaguardando sus aspiraciones políticas “entregó” a su equipo, a sabiendas de que las reservas energéticas ya habían sido gastadas ese día. Lo que siguió después, tras el 1-1 y el campeonato rojiamarillo (3-2), fue echarle la culpa al árbitro, autentica cortina de humo de político avezado en esas lides.
No es casualidad que muchos (casi todos) los presidentes del Cartaginés (salvo honrosas excepciones) han usado al equipo para otros fines. ¿Cuántos de ellos han pasado del Estadio de Cantarranas a las huestes federativas, para disfrutar de todo tipo de viajes al exterior, mundiales incluidos, con todo pagado?
Hasta el finado “Cacaegato” fue señalado como una de las maldiciones del club y nada más lejos de la realidad, ya que con respecto a la historia del muñeco, sobran anécdotas y hechos que desvirtúan esta leyenda.

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