
“EL ÚLTIMO MULETAZO” (I Parte)
«Siempre soñamos con la portada de la Puerta Grande de Las Ventas. No pudo ser.
Injusta vida. La que se me ha ido contigo» (Raquel Sanz)
Víctor Barrio Hernanz, había nacido en Grajera (Segovia) el 29 de mayo de 1987. Tuvo su primera actuación en público, como novillero sin picadores, el día 13 de julio de 2008; debutó con picadores el 29 de agosto de 2009, en la plaza de toros de Sepúlveda (Segovia), y tomó la alternativa en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid el 8 de abril de 2012. Era Víctor Barrio de esos toreros que sueñan con salir a hombros por la puerta grande de La Maestranza (Sevilla) o Las Ventas (Madrid). Las palabras de su viuda así o ratifican.
El pasado sábado (9 de julio), en la Plaza de Toros de Teruel, durante los festejos de “La Vaquilla de Ángel”, el tercer toro de nombre Lorenzo (529 kilos) de la ganadería Los Maños, había mostrado una embestida poco limpia en la suerte del capote. Ya los picadores y banderilleros habían cumplido su labor.
Quería Víctor Barrio, con la muleta, hacer “faena”. Esa con la que sueñan “los maestros”, para cortar orejas, rabo y salir a hombros de los costaleros por la puerta grande. Pero eso no sucede siempre… Tienen que mancomunarse el arte del torero y la nobleza del toro.
Intentaba fijar al morlaco Víctor Barrio. El diestro iniciaba el toreo al natural en una buena faena cuando el viento produjo el descoloque de su muleta y dio lo que sería “el último muletazo”. El astado cabeceó, derribó al torero y ya caído le corneó en el pecho -llegándole hasta el pulmón-. Le quitó la vida allí mismo. Para los eruditos de la fiesta nacional, la cogida recordaba la sufrida por José Cubero «Yiyo» en Colmenar Viejo, el 30 de agosto de 1985. Víctor Barrio fue trasladado a la enfermería de la plaza ya inconsciente.
Pese a los esfuerzos de los equipos médicos, que intentaron la reanimación, nada pudieron hacer. Su cuadrilla rompía a llorar en el callejón y, antes de la suspensión oficial del festejo, Curro Díaz pedía que se parase la corrida. Minutos después se confirmaba su fallecimiento. El cartel lo completaba Curro Díaz -se hizo cargo de la muerte del toro tras el terrible suceso, cortando una oreja que poco importaba- al cuarto y Morenito de Aranda.
Su viuda, Raquel Sanz, reaccionó con dolor, pasión y coraje, enviando mensajes a través de las redes sociales: «Siempre soñamos con la portada de la Puerta Grande de Las Ventas. No pudo ser. Injusta vida. La que se me ha ido contigo». Mañana seguimos…
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