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“IKER VERSUS KEYLOR”

“Hoy jugará Iker, después…”
Carlo Ancelotti
En el dilema “Iker versus Keilor” hay mucho morbo. Lógicamente eso llena espacios y páginas de medios de comunicación. Antes había una piedra en el zapato: Diego López. El guardameta gallego (Diego), había llegado a las huestes “merengues” desde el banquillo del Sevilla FC, cuando en “la casa blanca” -lesión de Casillas- se encendieron las alarmas y el canterano Adam no le inspiraba confianza a Mourinho, por entonces “Míster” blanco.
Después llegó lo impensable: Diego López se consolidó en el marco y el mostoleño (Casillas) era relegado a la suplencia, por primera vez en su carrera deportiva. No le bastaron a Iker sus galardones, Copas de Europa, Champions League y Mundial, pues el técnico lusitano entendió que esa era una batalla que él debía ganar y -¡cómo no!- lo mejor era echarle un pulso al icono madridista. Al final, perdió Iker, pero “Mou” se tuvo que ir, no precisamente por la puerta grande. No en vano “a los ídolos no se les debe tocar. Es peligroso”, reza una regla de oro futbolera.
“Tirar la piedra y esconder la mano” es la interpretación de lo sucedido con Diego López. De repente el cancerbero titular de la última Liga estorba (?) A Casillas no le servía un año más en la suplencia y eso se debió negociar entre bastidores con Ancelotti, que aparenta ser complaciente con las órdenes de “arriba”. Sucedió con Ozil, al que le reprochaban su noctambulismo y ahora en la diatriba está Di María, aunque “el fideo” demuestre que de los últimos títulos logrados, fue uno –si no el que más- de los responsables. Estas, en realidad, son “esas cosas” que al aficionado -no fanático- le cuesta entender.
Qué duda cabe que Keylor Navas puede estirarse hasta donde tejen las arañas o repeler misiles haciendo gala de una velocidad de reacción (reflejos) solo al alcance de los privilegiados, a los que la calidad y el trabajo les hace diferentes. Casillas, antes también llegaba, pero ahora no tanto… En todo caso, no se mide a todos los futbolistas por el mismo rasero: no es cuestión de forma o rendimiento, sino de historial. Es por eso que Iker va a jugar y Keylor debe esperar.
Tarde o temprano, el tico se adueñará del marco de “el mejor club del siglo XX”, pero no será a costa de “banquear” al ídolo, capitán y referente. Keylor debe tener paciencia.

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