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“IL MONDO”

“El mundo, nunca se ha parado ni un momento. Gira, el mundo gira…”

Jimmy Fontana

Podían no ser más de 60 m2, aunque lo suficientemente grande como para dar cabida y ser punto de encuentro de una generación de jóvenes con ganas de comerse el mundo, aun sin horizonte definido. Era un grupo (como otros) de chicos y chicos que apenas buscaban trillo en la vida y, en algunos casos, con pasos muy decididos pero en otros no tanto…

En todo caso, para aquella generación de finales de los 60´s, el día a día transcurría rutinario; en cambio, los domingos eran diferentes. Allí se reunían “los socios del Club” (Club de Juventud San Martín de Porres) y disfrutaban del “guateque” (“pelón”, por estos lares). No faltaba quien se encargaba de cobrar en la puerta, una mínima contribución para bolsillos escasos de monedas; ni tampoco quien pusiera la música, quizás “por dárselas de melómano” o ser una buena excusa para esconder la timidez.

El tocadiscos, volumen adecuado para “crear ambiente” y la música extraída de discos de acetato, al gusto de todos. Y como le gustaba al cura: a guardar las formas y la compostura. Chicos y chicas de forma ordenada, con sillas arrimadas a la pared para “que hubiera más pista”, oteaban el panorama y dejaban volar las mariposas que brotan del sentimiento y la ingenuidad, cuando los adolescentes dan sus primeros pasos, en aquella sociedad vigilante, “estrecha” y de pocas concesiones, ante el incipiente y desconocido arte del romance y la conquista. De fondo “Il mondo”, de Jimmy Fontana y las parejas al ritmo de la cómplice melodía cautivadora… “No, stanotte amore non ho più pensato a te, ho aperto gli occhi per guardare intorno a me e intorno a me girava. il mondo come sempre. Gira, il mondo gira nello spazio senza fine con gli amori appena nati, con gli amori già finiti con la gioia e col dolore della gente come me. Oh mondo, soltanto adesso, io ti guardo nel tuo silenzio io mi perdo  e sono niente accanto a te” Pequeño lapsus, mientras se cambia el microsurco y de nuevo a repetir el ejercicio de sentarse, mirar y decidirse… ¿Bailas?  E iba de nuevo…

Definitivamente era otra época, de menos posibilidades tecnológicas, con grandes dificultades para estudiar, trabajar y progresar, pero al menos existía una gran solidaridad en todos los campos. Ni siquiera existían políticos tradicionales que prometen todo. Y a la hora de jugar y divertirse, la juventud sana, poco “trajinada” y ajena al licor y las drogas. Era “Il Mondo” que Enrico Sbriccoli (Jimmy Fontana) ofrecía…  Y era mejor que el actual.

 

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