
“JUEGO DE TRONOS”
“Todos queremos el cambio” (Pablo Iglesias. Presidente de PODEMOS)
Recién terminaron las elecciones municipales en Costa Rica. Ya los candidatos electos se disponen a ocupar el lugar que les corresponde en los salones municipales. Se trata de gobernar y a eso se abocan. Posiblemente todos los programas presentados en campaña sean incumplibles, pero se espera que al menos la gestión sea beneficiosa para las comunidades. En algunos casos, vistos los antecedentes, no hay la menor duda; pero en otros (también por los antecedentes) se sabe que ocuparán el periodo de tiempo en alargar más aun la sombra de la sospecha y en demostrar que el pueblo a veces se equivoca y tiene el gobierno que se merece; es decir, si aun con hechos cuestionados, denunciados y probados salieron de nuevo elegidos, entonces nada que reclamar y aplicar aquello de “si el pueblo quiere circo pues… hay que darle circo”.
Juego de tronos (Gane of Thrones) es una novela fantástica de enorme popularidad, escrita por el estadounidense George R. R. Martin en 1996. El libreto tiene como característica un ejército de personajes con múltiples puntos de vista, acordes con sus objetivos, sutiles o descarados. De la fantasía a la realidad política actual, no dista mucho.
En Costa Rica acaba de suceder y en España se está viviendo una etapa beligerante, tras las elecciones generales. Las urnas arrojaron resultados fáciles de interpretar, difíciles de armonizar. El partido del gobierno (PP) obtuvo mayoría mínima. Millones votaron por el cambio, aunque ello suponga la coalición de partidos políticos con programas contradictorios.
Por su parte el Rey Felipe VI, constitucionalmente, ordenó al segundo candidato más votado (Pedro Sánchez, del PSOE) “formar gobierno”, tras haberle comunicado antes Mariano Rajoy (PP) “no tener la mayoría parlamentaria para ganar la investidura en las Cortes”, situación esta que se da por primera vez en la vida democrática de “el país de la bota”.
Tras más de un mes de dimes y diretes, el escenario político español se ha convertido en un rompecabezas donde difícilmente las piezas encajen. Los dirigentes manejan discursos y tácticas dilatorias y verborreicas. A final de cuentas tendrán que llegar a acuerdos, ceder en sus programas y traspasar las denominadas “líneas rojas”, supuestamente insalvables.
El final del túnel se aproxima. El PP (Mariano Rajoy) ve cerca las horas que le quedan para abandonar su inquilinato en la Moncloa (sede del Jefe de Gobierno). El PSOE, mejor aún Pedro Sánchez, da palmas con las orejas, viéndose al frente del próximo gobierno. En tanto la tercera fuerza (Pablo Iglesias. PODEMOS) hace su oferta-exigencia con reparto de puestos y ministerios para sus partidarios, autonombrándose el mismo Vicepresidente del Gobierno.
A final de cuentas todo aparenta ser un juego de tronos, con reparto de poltronas incluidas.