+0 - 0  por /0 comentarios

“JUGAR CON EL SENTIMIENTO”

“Calladito es más bonito”
Adagio
Por sentimiento se entiende como estado de ánimo, o una emoción conceptualizada que determina el estado de ánimo de una persona. Ello es gestado a través de una impresión afectiva causada por un hecho determinado, ya provenga éste de una persona, animal, recuerdo o situación en general.
La vida y el fútbol -que forma parte de ella- concitan cualquier cantidad de sensaciones. No en vano la parte de la dinámica cerebral del ser humano capacita para reaccionar a los eventos rutinarios u ocasionales, todo al drenarse una sustancia producida en el cerebro que actúa por medio de neurotransmisores compuestos por la dopamina, la noradrenalina y la serotonina.
Los estímulos emotivos, adecuadamente sostenidos en el tiempo, pueden hacer nacer el sentimiento de (por ejemplo) amor romántico, que no es más que la expresión del sistema límbico por continuar viéndose, sometido a cargas emocionales necesarias que equilibran y liberan de ciertos rasgos no preferentes del estado anímico y que por reacción hace creer que encamina a un estado de flujo que permitirá sostener lo que se llama “un estado felicidad”.
Además de tecnicismos científicos, se debe tener en cuenta que los sentimientos están regidos por las leyes que gobiernan el funcionamiento energético del cerebro. Inhibir por preferencia del ego un sentimiento equivale a fomentar un anhelo y postergar un anhelo fomenta una frustración o una vehemencia. Es claro que los sentimientos necesitan de una razón o cauce que desembocan en una deseada situación de “satisfacción y equilibrio”.
Sabido lo anterior es claro que no se debe jugar con el sentimiento de las personas, ya sean estas próximas o alejadas. En el deporte es común y generalizado el sentimiento arraigado a una nación, ciudad, club, deportista, gesta o bandera. Esto se trasluce en manifestaciones tales como “mi amor a unos colores o a este club es producto de un sentimiento inexplicable”
Sucede que algunos protagonistas de “la mejenga nacional”, irrespetan y hacen acopio de una evidente incultura, lo que les lleva al desbocamiento de la inteligencia emocional, máxime cuando emplean un verbo esquivo, lleno de sarcasmos y/o plagado de léxicos inapropiados. Por ende, estos “personajillos” generadores de opinión, en recurrentes y cantinflescas apariciones, hieren a personas, que por décadas o generaciones son adictas a una divisa, unos colores o una bandera.
En consecuencia, es peligroso jugar con el sentimiento, más aún con el del rival fanático o herido.

+ 0 - 0