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“LA BOLA CUADRADA”

“Si hay que decir que la Tierra no es redonda, pues no es redonda; pero… es redonda”
Galileo Galilei

Un genio se atreve e inventa. El inteligente aplica conocimientos. Del empírico brotan ocurrencias. Vida y fútbol se parecen. Los individuos son una prolongación de sí mismos, de sus personalidades, culturas, credos, virtudes e incapacidades. Es la ley natural y “no hay que pedir peras al olmo”.
Costa Rica hizo la mejor presentación de su historia en la “World Cup Brasil 2014”. El controvertido Jorge Luis Pinto, a golpes y tropezones, con rigidez no aceptada y látigo sutil, amalgamó un grupo heterogéneo de jugadores que se pusieron el traje de gala y aplicaron un libreto que no dejaba nada a la improvisación, lo que duele e incómoda al futbolista de turno y… más aun al tico.
Italia, Inglaterra y Uruguay, con todo y vitola, quedaron rendidos ante un bloque pétreo, de líneas cerradas que apostaba a sus reales posibilidades. Con ese estilo “La Tricolor” llegó mucho más lejos de lo pensado, ubicándose en cuartos de final. ¡Toda una gesta, celebrada a lo grande!
“El papelón” post-mundial, telenovela de héroes y villanos. Lo “de dormir con el enemigo” se expandió por planeta fútbol y generó opinión. Unos, con criterio y otros al dictado. Tras homenajes, odas y abrazos, el técnico cafetero se fue con sus bártulos a otra parte y el representativo patrio se quedó sin timonel. Se aseguraba “que se buscaría al mejor”, para estar a la altura de obtenido.
Abundaron discursos. Se descartaba a los asistentes de Pinto, por carecer de experiencia y credenciales; si bien había que mantenerlos en el cuerpo técnico, para dar continuidad al exitoso proceso del colombiano y los jerarcas escudriñaron en continentes, buscando un D.T. de garantía. Empero, tras dimes y diretes se da una vuelta de tuerca y cambia el mensaje. Se dice que lo importante era dar continuidad al estilo, filosofía y trabajo de Pinto, entonces: ¿quién mejor que sus asistentes? Tras la oficialidad del nombramiento, los aficionados pusieron “cara de cartón”. Al tiempo, varios medios de comunicación (“serviles” y “socios comerciales”) se afanaron en dar brillo a un currículo carente de él; si bien (“domingo siete”) se propalan “puntapiés” para maquillar hojas en blanco del libreto: se apuesta a la herencia. Pero… Cambia el “gallo pinto”, con ingredientes diferentes y, por ende, impredecibles. Sucede que el equipo se distorsiona y como si los de pantalón corto fueran fichas de dominó, caen uno tras otro. Antes armonizaban y ahora se derrumban Nuevos sistemas y planteamientos, pruebas por doquier. Galimatías, con brillo perdido y crucigrama al que le sobran letras y malas presentaciones. Conclusión: si se pretende decir “que la bola es cuadrada, pues es cuadrada; pero… no es cuadrada”, que firmaría el mismísimo Galileo Galilei.

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