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“La Mariadelia y la remontada”

“Somos el equipo más goleador en casa”

D.T. C.S. Herediano

Perdió el “team” y de forma “grosera”, decía un aficionado; o sea, recibiendo bofetadas en momentos inoportunos (los goles siempre lo son). Lo cierto es que a la hora del análisis, y graficar en la pizarra -puertas de vestuario cerrada- los yerros cometidos, habrán tenido jugadores y cuerpo técnico dos columnas importantes: una, cosas positivas y otra, las negativas; o lo que en futbol es igual: todo lo que  se hizo mal y el por qué, más los conceptos que se dejaron de aplicar. Cordura obliga a no mirar para otro lado, ya que no existieron “desconcentraciones”, sino graves y clarísimos errores de todo tipo.

Tras la charla en el vestidor, con la planilla de frente y al desnudo, de seguro que llegaron las conclusiones. Y si el cuerpo técnico también aceptó la autocrítica y evidenció sus falencias -más allá de justificarlas: siempre los que juegan en la cancha dan o quitan la razón al entrenador, que decía Patiño, un Míster muy genuino-; llega la hora del plan a implementar con tal de lograr “la remontada”.

Pensar en fortalezas no es una utopía: hay que maximizarlas y quitar lastre a los imponderables. En futbol, como en el deporte en general, todos los paradigmas tarde o temprano han sido derribados. Y sobran antecedentes.

Aquella reciente campaña, bien manejada, llenó de motivación a “La Mariadelia” y sus vecinos de “la ciudad de los Flores” -y no “la ciudad de las flores”, como dicen algunos-; sirvió de mucho ante el CS Cartaginés. La diferencia de goles fue un reto en el terreno de juego superado. A final de cuentas, fútbol, entrega, entusiasmo y confianza es una formula mágica para llenar de alegría las gradas y después las calles, Fortín arriba, Fortín abajo.

¡Pero ojo, no juegan solos! Es el D. Saprissa, más que un conjunto pétreo y ordenado, con virtudes futbolísticas a nivel técnico-táctico, un grupo de futbolistas que responde a la tradición y se impregna de una dosis especial, en momentos claves. Es en este conjunto tibaseño, de hoy-ayer-siempre, donde brota “El espíritu de Don Jorge Guillen”: “No se repartan nada mientras Saprissa esté vivo”, insignia, santo y seña en toda ocasión.

En suma, “casta y tradición” versus “poder y orgullo”.

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