
“LA VIDA EN UN MINUTO”
“Para morirse solo se necesita… estar vivo”
Anónimo
La historia es sencilla y llena de paradigmas. Una vez pusieron un puente largo de más de ocho mil kilómetros justo al frente. Al otro lado del océano, o sea en la orilla más lejana, lo desconocido provocaba, incitaba, atraía y asustaba. En todo caso se trataba de cruzarlo y después… ver, mirar, quedarse, probar, intentarlo o regresar.
Es un hecho cierto. Un viaje de miles de kilómetros empieza con un solo paso. La vida es un minuto, después otro, luego otro y otro y otro… Y así hasta horas entrelazadas con semanas, éstas encadenadas a meses y prisioneras por años. No hay nada más triste que el tiempo que quedó atrás, se perdió y no se puede regresar a él, ni siquiera para disfrutarlo, menos aún para borrarlo.
De repente llega la noticia. Triste e inesperada. Un minuto bastó para que expirara el amigo que 60 segundos antes era ´parte de una historia rica en pasajes balompédicos mundialistas. Y la vida, en un minuto, se le escapó de las manos, sin poder evitarlo. Se marchó sin despedirse, sin decir ni siquiera adiós…
La existencia enseña y da lecciones. Una vez al abuelo le preguntaron ¿por qué aquellos que están arriba tiran basura a los de abajo? Y el hombre, con la sabiduría que otorga la edad respondió: “Son tontos. No saben que después ellos estarán abajo y los ´otros´ arriba”. Y añadió: “La vida es como la Rueda de Chicago: hoy arriba y mañana abajo…”. Los nietos no entendieron el mensaje… Pasaron muchos años hasta que pudieron comprender lo que significaban aquellas sabias palabras.
Un amigo de profundas raíces, no sólo religiosas sino humanistas, enseña a quienes le quieren escuchar: “no hay nada más difícil que tomar decisiones que afectan a las personas”; más aún cuando estas nos afectan a nosotros. ¿Y quiénes somos nosotros? Pues… ¡TODOS!
Cuesta mucho descifrar los recovecos del destino. En cambio, es bastante sencillo interpretar los latidos del corazón. Y cuando éste dice ¡vamos! no hay que detenerse. Lo malo es… cuando deja de latir. A los adultos les ocurren cosas imprevisibles o no deseadas. Millares “están con las personas que no quieren y a las que quieren… no las tienen a su lado. O se van antes de tiempo…”
Sucedió, sucede y seguirá sucediendo.
Hoy se fue “Chabelo” (Luis Alberto Rojas González). Y mañana…(?)