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“LAS MARAS” (y II Parte)

“Las maras y grupos afines son lacras sociales”

Alcalde estadounidense

Aquellas ingenuas pandillas de amigos, jóvenes entusiastas que se juntaban los domingos para ir a dar un paseo al campo o a la playa, con la intención de “pasarlo bien”, con el tiempo desaparecieron. Ahora las pandillas de jóvenes con relación de amistad, cambiaron ésta por la motivación de convertirse en delincuentes organizados. En países como El Salvador, Honduras o Guatemala dieron paso a las maras (en Colombia “Combo”)

Es costumbre el reporte de actividades pandilleras, sobre todo en Estados Unidos, relacionadas con homicidios, drogas y ajustes de cuentas; conociéndose que estas organizaciones juveniles se sostienen del comercio ilegal de drogas; siendo sólo en la tierra del “Tío Sam” 760 mil los integrantes que se agrupan en 30 mil pandillas.

Lo preocupante es que “los mareros” se han internacionalizado. Si bien nacieron en Los Ángeles y otros puntos de los Estados Unidos, se han expandido a Canadá, México, El Salvador, Honduras, Guatemala y España, convirtiéndose en auténticas lacras sociales.

“Marabunta”, grupo de hormigas migratorias que arrasan cuanto encuentran a su paso, les viene como anillo al dedo; siendo la metáfora -“mara”- válida para correlacionar a estos animales con los citados grupos delictivos.

De pronto también en el futbol aparecen grupos, disque de apoyo a los equipos, que no distan mucho en sus comportamientos de “las maras” tradicionales; incluso tienen signos de identificación similares, siendo el balompié únicamente una excusa para ellos actuar.

Tras “la riña” callejera en el estadio manudo, a su llegada a suelo mexicano, futbolistas del Cruz Azul señalaron al defensor alajuelense, Johnny Acosta, como el responsable de comenzar “la gresca”. «El número 12 (del Alajuelense) empezó todo. Me salió del alma reaccionar así. No soy un chico agresivo», declaró Mauro Formica a la prensa. El jugador añadió que saben perder y se arrepiente de lo acontecido. «Asumo la responsabilidad, le pido disculpas a la institución, al cuerpo técnico y a la afición. No soy un ejemplo para nada, no fue profesional lo que hice», citó. A su vez, el portero Jesús Corona –otro de los protagonistas de la reyerta- se limitó a decir: «Estamos muy apenado por lo sucedido».

¿Ya para qué? Si el comportamiento de unos y otros (sálvese el que pueda) fue propio de “mareros”.

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