
“LEYENDAS OLIMPICAS” (Jesse Owens)
“Ser negro me hace más fuerte” (Jesse Owens)
Los JJ.OO. Berlín 1936 tenían un marcado tinte político. El Führer (Adolf Hitler) quería aprovechar las justas para “la magnificencia» del nazismo y alardear del Tercer Reich. Varios países boicotearos los juegos y España no participó. En la ceremonia inaugural el célebre dirigible Hindenburg sobrevoló el estadio. Pero antes (25 de mayo de 1935), un joven y desconocido atleta negro que trabajaba en una gasolinera logró, en sólo 45 minutos, cuatro records mundiales y plaza para los JJ.OO Berlín 1936. Ello le sirvió a Owens ir a la Olimpiada y demostrarle a Hitler el error de la supremacía de la raza aria.
Owens nació en Oakville (Alabama), 12.septiembre.1913, menor de diez hijos (3 mujeres y 7 hombres) de Henry Cleveland Owens y Mary Emma Fitzgerald. “J.C.”, tenía nueve años y trabajaba en el campo recolectando algodón, cuando la familia se mudó a Cleveland, Ohio, a por un mejor futuro durante la Gran Migración Negra, Desde pequeño lucía un cuerpo raquítico y era propenso a la enfermedad. Sus compañeros de clase le rechazaban y él, para no aburrirse, daba vueltas al campo de beisbol. Ya en Ohio, Owens cambio el campo por la escuela y mejoró su alimentación. En el deporte, encontró una vía de escape y su profesor de gimnasia, Charles Ripley, le vio correr y le dijo: “Dentro de unos años serás el mejor atleta del mundo” No se equivocó, pero la condición de negro (Owens) le causaba problemas en un país racista.
Ya en los JJ.OO 2016, en el estadio, “El Führer” se mostraba exultante de felicidad ante los triunfos alemanes, pero llegó el turno de aquel atleta negro y pobre (“El antílope de ébano”), que enmudeció a casi 200 mil espectadores y le sacó la ira a Hitler. Owens, oro en 100 mts., relevos 4×100 mts. 200 mts. Y Longitud “El Führer” no aplaudía los triunfos de Owens y sí las de los atletas blancos. Entonces un miembro del COI le advirtió que aplaudiera a todos, pero optó por irse para no entregarle la medalla a Owens ni darle mamo. Jesse quitó hierro: “No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente”. Cuando volví a mi país, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. Owens después de los juegos, volvió a su trabajo de botones y participaba en espectáculos en los que corría contra caballos. Tocó fondo hasta que el gobierno le designó “embajador de buena voluntad”. En su apogeo Jesse Owens fue considerado “el mejor y más reconocido atleta de la historia” www.bsnoticias.cr Facebook: “Mano a Mano”