
“Líderes …somos todos!” (I Parte)
“Los políticos tienen que ser útiles, no importantes”
Adolfo Marsillach (qepd) Escritor. Actor
Se van cumpliendo a rajatabla los adagios: “No es lo mismo verla venir que hablar con ella”. Lo que no es excluyente es que “el hombre es esclavo de sus propias palabras y dueño de sus silencios”; por tanto, las teorías proselitistas de campaña quedaron grabadas en piedra tal fueran los diez mandamientos. Es por eso que cuando empiezan a brotar los verbos sofistas, las incongruencias y contradicciones se descubre “el orgasmo del poder” y decae, a chorros, la credibilidad de los gobernantes. De ello, el ciudadano, se da cuenta perfectamente y comprueba frustrado “que se lo están bailando”.
De las redes sociales hay que cuidarse… Si bien son una bomba expansiva de comunicación, también contienen un “disco duro” difícil de borrar; máxime si el breve tiempo transcurrido no permite acudir al alzhéimer. Así pues, grandes regímenes e imperios han caído, gracias a la convocatoria de redes sociales, imposibles de controlar por perpetuados dictadores. Egipto es un ejemplo tangible, así como países vecinos, donde sus antes “intocables” jefes de estado, enfrentan procesos criminales contra su propio pueblo.
En España el grupo masivo de los llamados INDIGNADOS acudía al llamado, por medio de mensajes, a manifestaciones en las plazas de las capitales. Y de minorías pasaron a sumar millones de manifestantes, hartos de promesas, desempleo, desahucios, pobreza y, en general, corrupción denunciada y descubierta en las altas esferas de los poderes facticos, económicos y políticos. Siendo que “La voz del pueblo es la voz de Dios”, ésta resultó imposible de silenciar y “la crisis” pasó a ser excusa para los grupos de privilegio y daga para los damnificados. Es recurrente. De tanta incredibilidad que proyectan “los de siempre”, surgen partidos políticos con caras nuevas, ideas rejuvenecedoras y, sobre todo, compromiso social.
“Líderes,… somos todos!”; aunque los políticos tradicionales lo minimicen. Siendo como es Costa Rica un país de principios, valores, historia, costumbres y tradición: “ni de izquierdas, ni de derechas, sino todo lo contrario”, que dice el escritor; los ticos, que fueron capaces de cambiar armas por cuadernos; escuchan (desde el pampero guanacasteco, hasta el arrocero de Osa) el grito del güipipia y el canto del yigüirro, como un signo de libertad. Y esa ganada libertad permite pensar, construir y trabajar, para ser útil y no importante. Mañana seguimos… www.navegalo.com www.bsnoticias.cr