
“LÍDERES Y `GREGARIOS´”
“El mérito de la victoria es del equipo” (Chris Froome)
El mundo es dinámico y evoluciona. Ya quedan pocas carreteras de lastre, caminos o trazados infernales, con asfalto irregular, rugoso o el temido “pavés” (empedrado) que afectan las pruebas ciclistas. Las bicicletas, ahora no pesan 10 kgs. ni son de hierro, sino de fibra y con tecnología, incluida la computadora en el manillar, además del “pinganillo” que facilita al corredor información en tiempo real. Tampoco el ciclista tiene que ir cargado de cantimploras (hay zonas de avituallamiento) o con dos tubulares: uno enrollado en la espalda (en “ocho”) y otro en el sillín, ya que en caso de pinchazo, el propio corredor tenía que cambiar el tubular sin ayuda de nadie. Esas tareas ahora corresponden al cuerpo técnico y asistentes. Empero, al margen de la logística, está la estrategia de la carrera, etapa a etapa y casi “pedalada a pedalada”.
En el cuartel general, conocido el trazado de La Vuelta y las posibilidades de “la novena”, se analizan las opciones de victoria: etapas, general individual o por equipos, regularidad, combatividad, metas volantes, montaña o líder de jóvenes (menos de 23 años). Estudiado el panorama, comparando con los rivales, se traza una hoja de ruta, dividiendo las etapas según que sean para rodadores, sprinters o escaladores. También se fijan responsabilidades y cada pedalista sabe cuál será su cometido a lo largo de la carrera, que se reafirma en el cuartel general, después de cada etapa, cara a la siguiente jornada. Estos planes solo son alterados por imprevistos que surgen en el desarrollo de la prueba, ya sean enfermedades, accidentes o retiradas. Entonces es cuando se tienen que reacomodar las funciones para suplir la labor del compañero que causó baja.
Todo equipo tiene su “jefe de filas”, una segunda opción y “los gregarios”. Relevancia para todos, según los perfiles de cada etapa. Al “jefe de filas” le protegen dos o tres gregarios atentos y arropándole siempre. Otros dos o tres son rodadores o escaladores, que en etapas puntuales tienen que “tirar del pelotón” o ir a ganar la etapa, según los intereses de la escuadra. También se designan los compañeros de suplir agua, quedarse a ayudar al que pincha, se rezaga o se cae, para ayudarle a volver al grupo. Y además están “los sprinters” para quienes trabaja todo el equipo en los finales de etapa, organizando “el tren” que impida la sorpresa, prepararle el sprint y lanzarle en los últimos 200-300 mts.