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“MAREJADA EN EL FUTBOL PLAYA”

“La Asamblea está impugnada por mi” (Adrián Vargas)

“Éramos pocos y parió la abuela…” aplicaría en la Liga de Fútbol Playa (LIFUPLA), Aquella premisa de “llegar al fútbol a servir y no a servirse” es recurrente a lo largo de la historia de este deporte, ya sea en la modalidad de Futbol 11, Futbol Femenino, Futbol Sala o Futbol Playa (¡Sálvese el que pueda!) Toda una vida en el mundo del balón se han buscado escenarios, que la actividad personal o profesional no concede: prensa, cámaras, viajes, hoteles, invitaciones, localidades, etc. En general, una serie de regalías que bien ganadas las tienen estos personajes que laboran “ad honorem” para que la actividad tenga bien aceitada su maquinaria, día con día.
Es loable la gestión que realizan los dirigentes cuando se van consumando logros y proyectos: Mundiales, Torneos, amistosos internacionales y, por supuesto, la puesta en marcha de un «Proyecto Goal» que se desearían muchos países más elitistas que el nuestro.
Pero como… “a un panal de rica miel cien mil moscas acudieron a él”; resulta que en los linderos de la organización también se involucran personas ávidas de un minuto de gloria o cuatro años de fortuna. Sí, porque fortuna es formar parte de comités directores, selecciones, finanzas, doping, etc.; ya que además de estar “dentro» de la organización (“lo bueno de la argolla es estar en ella” reza el adagio); también se reciben premios –nadie dice que no sean merecidos- como lo son acompañar a una u otra delegación a este país o aquel continente. Y conste que selecciones y representativos patrios hay muchos y estos viajan a foguearse a cada rato fuera de nuestras fronteras.
Debe ser difícil complacer a todos y repartir esos espacios en aviones y habitaciones de hoteles de 5 estrellas; más aun, hay “balazos” o negociaciones bajo la mesa, cuando se trata de designar la jefatura de una delegación, para partidos que van a tener gran repercusión a nivel mundial: casos viajes España, México, Brasil, Uruguay, etc., porque son muchos “los novios” los que quieren ir.
Dejémonos de falsos egos. Nadie de que los están inmersos en el futbol “se sacrifica»; más bien es un honor estar en él; lo demás son falacias que no se creen ni los que las dicen. Y para muestra lo que está sucediendo en LIFUPLA…Es lo más parecido a enfermedad llamada ébola que mata. El futbol playa lleva meses sin timonel, navegando a la deriva, con rumbo desconocido. Los que están no se quieren ir y los que quieren llegar encuentran un mar embravecido donde no se avanza ni una milla. El propio tesorero de LIFUPLA (Adrián Vargas) antes de la última asamblea (¡ya hace rato de eso!) anunció que él la había impugnado. Y el pleito sigue. ¡Qué Viva la Pepa!, diría Juanito Martín.

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