
“NO SON ´CARTAGADAS´, SI ACASO ´PARRILLADAS´”
“Tenemos una gran planilla y no hay resultados”
Presidente C.S. Cartaginés.
El cuadro de “la Vieja Metrópoli” destituyó al técnico y asistentes. Eso no es nuevo en el Cantarranas, pues siempre noviembre es un mes fatídico para el inquilino del banquillo. En todo caso, la impericia hizo oídos sordos a lo que se veía venir y no atendieron las advertencias: era un sello impregnado que la relación en el vestuario iba a ser insoportable, por más que algunos resultados obnubilaran al inicio. Cuestión de tiempo.Y a ello unir que el cuadro brumoso ha pasado a ser un conjunto sin identidad; quizás la globalización interesada y sutilmente manejada, a base de representantes, ha propiciado una alineación cartaginesa con ADN sudamericano, chapín, brujo o metropolitano.
Por ende, los futbolistas con cedula 3 son relegados, en la decisión más atrevida de la centenaria historia del cuadro cartaginés. Conclusión: jugadores “a préstamo” de equipos guatemaltecos o italianos, llegan a banquear a quiénes hicieron toda su carrera deportiva en los aledaños del “Fello” Meza, a cambio de ceder espacio a “aves de paso”.La “moda” de gerentes contratando futbolistas, a su antojo y conveniencia, para que luego el técnico de turno sufra las consecuencias de la pésima gestión, al comprobar que el “crack” –decían- aplica “la ley del mínimo esfuerzo vrs costo máximo”; termina por ser una piedra en el zapato para el DT y burla a la afición. Ahí empieza todo a resquebrajarse, máxime que en el despacho tienen información directa y diaria de lo que sucede en los vestuarios: la famosa “oreja” (confidente) que nunca falta, como moneda de curso legal para justificar -el “alátere”- lo que en la cancha no aporta.
El resto, lo que sigue, es cuestión de dos o tres derrotas y la guillotina presta, para “comodidad” de una dirigencia, que no ve más allá de “la solución doméstica”, sin entender que el problema está en la raíz y no en el tronco. Tendrá ahora el equipo de “la fuerza azul” cuatro partidos de local y dos de visita, la clasificación la lograría “cualquiera”, aunque saquen brillo a las victorias. Y mientras, “la barra del mercado” y el “azul, azul” seguirán entre la ilusión y la frustración. La pregunta: ¿qué debe hacer un joven de Taras, Cachi o Paraíso, para defender los colores de su equipo? Respuesta: tener abuelo “italiano”, o ser “che”, “chapín” o “charrúa”. No, lo de ahora no es una “cartagada” más, es simplemente cuestión de “parrilladas”.