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“OBRIGADO Y ARIGATO” (II Parte)

“Río es ahora una ciudad mejor” (Carlos Nuzman. Pte. Comité Organizador)
La ceremonia de Clausura de los “XXXI JJ.OO. Río 2016” tuvo connotaciones. El Comité Olímpico Internacional había abierto sus brazos a una zona virgen del mundo, cuando le dio la organización de las justas, en una designación muy cuestionada (ya escribiremos de ello) y Thomas Bach, Presidente del COI se vio obligado a dar un salto adelante. Ya en los “JJ.OO. Tokio 2020” se espera el enorme colchón económico, alardes incluidos, del pueblo nipón, que recibió la bandera de los cinco aros haciendo una demostración adelantada de su apuesta tecnológica. Su primer ministro, Shinzo Abe emergió caracterizado de “Súper Mario”. Mientras queda el rechazo de grandes ciudades hacia los Juegos, remisas a gastar tanto dinero a fondo perdido, cuando aún no se apaga la llama globalizada de la crisis o el dopaje en el deporte y una Rusia con impunidad aplicada.
Todo se olvidó por unas horas. Yelena Isinbayeba, vetada en Río, fue ovacionada cuando pisó Maracaná al ser anunciada como miembro de la Comisión de Atletas, ello para
“maquillar”. Entonces la música negra y tradicional vibró. Se homenajeó a los maratonianos, con su campeón, el etíope Feyisa Lilesa, que unas horas antes había denunciado públicamente la persecución a su etnia, los oromo.
Y llegaron los discursos. “Río es ahora una ciudad mejor. Ha valido la pena. Hemos ganado todos juntos», proclamó Carlos Nuzman, Presidente del Comité Organizador, que declaró que “la autoestima de Brasil ha subido” lo que está por ver, sabiendo que el país está imbuido en una enorme crisis. Y también habló Tomas Bach, Presidente del COI: “Gracias por vuestra calurosa hospitalidad, estos Juegos han sido la celebración de la diversidad. Brasil ha permanecido unido y animando al mundo en momentos difíciles para todos. Hemos llegado a Brasil como invitados y nos marchamos como amigos. Estos fueron unos juegos maravillosos en una ciudad maravillosa. Dejan un legado único para las próximas generaciones. La historia hablará de Río, antes y después de los Juegos”. Y se acabó sin la frase tópica de «los mejores Juegos de la historia», que ya no pronunció Jacques Rogge en Pekín (“excepcionales”) ni en Londres (“felices y gloriosos”).
Y de repente los fuegos artificiales restallaron, el pebetero minimalista y ecológico se apagó con una lluvia artificial mientras Mariene de Castro susurraba una canción y la Favela de Mangueira, detrás de Maracaná, permanecía a oscuras con toda la electricidad concentrada en el estadio… Río, cara y cruz. El contraste. Los “JJ.OO. Río 2016”: marcas, esfuerzo, músculo vrs dispendio, festejo y abundancia. Y cerca… miseria, pobreza y humillación a un grupo social hacinado en las favelas. A final de cuentas, nada nuevo.

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