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“PEDRO CUBILLO SE DESPIDE”

En la década de los 90´s el C.S. Herediano buscaba su título número 21. Con Don Isaac Sasso Sasso, en la presidencia y don Rolando “Macho” Sáenz, en la vicepresidencia, se hizo una fuerte apuesta y tras larga temporada (92/93) “el team” logró la estrella 21.

Había que preparar el torneo siguiente, a nivel nacional y Concacaf. Entre los refuerzos llegó de Honduras un tico (Pedro Cubillo), con ganas de comerse el mundo. Él (Pedro) orgulloso campesino de Cariari, era un  portero “loco”, agresivo, valiente y con grandes cualidades. Había deambulado por varios equipos y llegaba a un club grande.

Lo que siguió no interesa… Es historia.

Ayer, por la tarde recibí una llamada del número 1(469)742-1117 “Puede darlo”, me dijo al final de la conversación. Era Cubillo, desde Dallas. “´Profe´, me estoy muriendo. Tengo cáncer de huesos. Mis horas están contadas. Espero ir a ver a ´la Tricolor´ que juega aquí en Dallas.  Le llamaba solo para agradecerle lo que hizo por mi entonces…”

Silencio. Lágrimas de hombre a la distancia… “Solo llamaba para agradecerle. Mi mamá esta en Cariari muy enferma…”. Un largo silencio y… “Fui un desastre, gané mucho pero todo lo perdí… Familia, esposa e hijos. Los quiero a todos, aunque no los veo ni los veré más…”.  Siguió: “Mi papá fue un humilde campesino. Cuando fui a la Selección dijeron quizás para humillarme, que había un agricultor en ´la Sele¨, pero yo estaba muy orgulloso de mi familia». «Vivo agradecido con todo el mundo y  todo lo que hicieron por mí…” Continuó en su soliloquio: “Profe, usted fue un tipazo conmigo… No sé si lo sabrá pero cuando a usted le echaron del Herediano yo decidí salir del club, en respaldo a usted. Allí había puñales pero yo y alguno más fuimos leales…” Y dio nombres, de los leales y de “los otros”. Finalmente, al despedirse me comentó: «Estoy preparado. Ya el médico me desahució. Sólo espero que tenga un buen recuerdo de mí. Quería llamarle y decírselo. Ahora estoy más tranquilo…” Y añadió: “Voy a ver si le puedo mandar medicinas a mi mamá…” ¿Qué necesitas… En qué te puedo ayudar?, le dije.  “En nada. Solo que me recuerde como un buen portero. ´Pejita´ para mis amigos y ´El Halcón´ para los aficionados. Quizás no tuve suerte o la desperdicié. Así es la vida… Pero me marcho feliz de ella…”  ¡Adiós, Pedro! Gracias por llamar, si bien no hacía falta… Te tengo en alta estima.

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