
“QUIEN A HIERRO MATA, A HIERRO MUERE”
“Vamos a seguir trabajando”
La frase tópica de siglo
Nueva versión de un clásico nacional dónde hierve la sangre. No siempre es fácil aceptar la eliminación, máxime cuando el rival de turno, en este caso D. Saprissa, termina utilizando la misma medicina que el conjunto “manudo” aplicó, sin éxito, en el partido de ida, jugado en “la cueva del monstruo”.
Nadie podrá minimizar el mérito de “los morados” que en condición de visitantes transitaron de defensa a ataque, sin necesidad de recurrir al “pelotazo” (algunos dicen “pase largo”); recurso este del que abusó el equipo local (L.D. Alajuelense) con un fútbol directo, sin apenas conducción, pase ni pared, sino recurriendo a “centros a la olla”, aun estando ésta súper poblada de defensores y delanteros.
Mención especial para un portero (Dani Carvajal) que durante todo el campeonato “llevó palo” y que en este encuentro tuvo su revancha personal, hasta convertirse en “la figura del partido” y pieza decisiva para que su equipo diera tremendo paso a la final: “honor a quien honor merece”.
Cuando los sistemas son rígidos y apegados a una táctica que gusta de caminar por el alambre, puede suceder, en el momento menos propicio, que se pierda el equilibrio y se caiga en el pozo de la dolorosa derrota, máxime si ésta es ante el rival histórico y, para más inri, en condición de anfitrión. Aquello de “quien a hierro mata a hierro muere”, viene como anillo al dedo.
Es obligado no dejar de lado, en época sensibilizada por el comportamiento deleznable de “las barras” que usan el fútbol como excusa; comprobar como nuestro balompié tampoco está exento de individuos que, bajo el disfraz de una camisola, aprovechan cualquier circunstancia para comportarse como “pandilleros” y se escudan en la derrota -o victoria- mal digerida, para golpear, “gorrear”, buscar “bronca” y, en general, ofrecer una conducta “chumesca”. Y… ¡sálvese el que pueda!, pues los había de pantalón corto y otros, de pantalón largo, que se suponía tenían una cultura más elevada.
Por otra parte, quiénes decían “que el partido estaba abierto” tenían razón. Y en medio de un libreto espeso, en la pugna técnica versus músculo, ganó la exquisitez de una individualidad (Deiver Vega), con justo premio en el marcador. En todo caso, lo mejor está por llegar: “el team” espera. www.bsnoticias.cr Facebook: “Mano a Mano”