
¿QUIÉN ENTIENDE ESTO? ¿Qué hicieron con la plata de Brasil 2014?
Aficionados.
Es lo folklórico de nuestro balompié. Ese, que pasan décadas y sigue apareciendo, a cada rato, “un domingo siete”.
¿Quién entiende esto? A los clubes se les ha entregado casi dos cientos millones de colones (anuncian 360 mil dólares) hace poco más de dos meses. No obstante un club anda pidiendo clemencia para que no le apliquen el reglamento y le permitan pagar la deuda de un futbolista en pagos de polaco; mientras otro, ni siquiera puede iniciar el torneo porque está moroso con la CCSS.
Se encargó la prensa de no informar la cantidad exacta que se repartieron los clubes por la participación mundialista. Tampoco hicieron mucha bulla cuando la FIFA anunció que por cada jugador mundialista entregaba 2800 dólares/día al club propietario del jugador. Por esta simple regla de tres, los 2800 dólares por día se convirtieron en 84 mil dólares más recibidos por cada jugador integrante de la Selección Nacional de Costa Rica.
En consecuencia, hay clubes que recibieron por un jugador 84 mil dólares; por dos, 168 mil dólares; por tres 252 mil dólares y así sucesivamente. Es obvio que si las instituciones futboleras, en algunos casos, son empresas privadas (SAD), no cabe duda que varios dirigentes hicieron un buen negocio y sus cuentas bancarias recibieron un enorme beneficio.
Aunque no todos los clubes tienen dueños (son de los socios), lo cierto es que también las Asociaciones Deportivas, recibieron una gran inyección. ¿Recuerdan los aficionados que se decía que con el dinero del Mundial iban a hacer inversiones en infraestructura, estadios, ligas menores, etc.? ¡Cantinfladas! qué diría un aficionado.
“Y como éramos pocos, pario la abuela”. Ahora resulta que se organiza un show dialectico, poco elegante, en un partido y hasta hablan de “balazos”. Es harto sabido que “si algunos dirigentes montan un circo hasta le crecen los enanos”.
Habrá que esperar en qué termina la no programación del equipo caribeño. En todo caso, recién todo eran parabienes y secuelas del viaje que disfrutaron los jerarcas –hermaníticos- por las juergas en tierras brasileñas. Incluso periodistas, entre corrillos, cuentan y no acaban de los despropósitos presenciados, que además de vergonzosos son recurrentes, de anteriores mundiales, dónde sobran historias de historias.