
“REFLEXION DE COPA ORO 2015´”
“Nos lavamos la cara. Jugamos bien” (Miguel “Piojo” Herrera)
En la historia, imborrable, grabado en mármol lapidario, para nunca olvidar, estar a esta edición de la Copa Oro 2015. Muchas lecturas o reflexiones sobre lo sucedido en el mayor evento balompédico del área de la CONCACAF.
De entrada la organización de la competencia balompédica del área llega en el peor momento, justo cuando los futbolistas concluyen su temporada local con sus equipos y es época de descanso, ante la gastadas reservas energéticas; sin embargo se programa en esta época para conseguir la cesión de los futbolistas, ya concluidos sus compromisos con los clubes que les exigen y les pagan.
Si el futbolista llega en periodo vacacional, cuando su rendimiento, tras llegar a la curva más alta, es lógico pensar que no podrán rendir a satisfacción y el representativo nacional se resentirá.
Si alguien cree que la Copa Oro es para dar minutos, partidos o poner en forma a jugadores que carecieron de ritmo de competencia o arrastraron largas ausencias por lesión, o suplencias, demuestra un empirismo insultante, que evidencia total falta de capacidad para estar al frente de un seleccionado nacional.
El emocional técnico del “Tri” azteca se comportó como un cavernícola de la época de Los Pica piedra (parecido físico a Pablo Mármol al margen) Sus declaraciones, reacciones y actuaciones rozan el ridículo u además emulan a Mario Moreno (Cantinflas) sin que ni de lejos tenga la chispa y la gracia del más famoso comediante de la historia de México.
Intentar ocultar los descarados yerros arbitrales, que favorecieron a su equipo y hasta disimularon la pobreza técnica y táctica mostrada por el conjunto mexicano; es cuando menos pueril y e insulta la inteligencia del aficionado. Es evidente que a nadie ha convencido el desempeño de los aztecas y la mano negra recibida para estar en al final. Serán ahora los comentaristas deportivos los que juzguen el trabajo del técnico, más allá del oro ganado y que ni de lejos puede ser motivo de orgullo, ya que más bien genera repulsa y no poca indignación.
Presenciar A dirigentes, en medio de tanta nebulosa, desfilan por el terreno de juego, saludando a los protagonistas de la final, es una práctica que provoca en el espectador el comentario de siempre: ¿Qué buscan ahí en el terreno de juego? Qué los vean, aplauden o rechiflen Qué duda cabe que si por ellos fuera seria el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro.
Termina una Copa Oro 2015 sumida en tela de duda con la corrupción dando la vuelta olímpica.