
“REID SHAQUIRI”
“Yo vivo en un mundo ´virtual¨”
Reid Shaquiri
La historia es real pero también puede ser virtual. Por real se entiende todo lo que sucede, se ve, se siente. En cambio, lo virtual es lo imaginado, lo soñado, lo imperceptible; en todo caso la quimera es: ¿es más real lo real o lo virtual?
Si por real se entiende la plaga del Ébola, la hambruna de millones de habitantes del planeta, las guerras fratricidas, los ataques islamistas, el suicidio colectivo de la secta fanática o, en general, las mil y una batallas emprendidas (y perdidas) para conquistar la paz. Todo parece una auténtica y burda utopía.
Reid nació en el desierto. Su entorno familia es inexistente, tan solo percibe la cercanía de millares de personas que deambulan a su alrededor en campamentos de refugiados, donde la comida llega en clave de limosna, ante el alzheimer de las superpotencias. El norte de Reid, es el horizonte. Y el futuro, sobrevivir hoy y mañana tal vez…
Los gobernantes se reúnen en pomposas cumbres. Llegan en lujosas comitivas, donde lujos, placeres y riquezas se airean. También llevan “arlequines” (secretarios) con maletines cargados de propuestas y ausentes de imaginación, ideas y soluciones. Al final, tras dos días de “sesudas” ponencias, no pocas reflexiones e idiomas como países asisten, conclusiones: en la próxima cumbre se evaluará lo aprobado en ésta.
Reid Shaquiri tiene dos hermanos pequeños. Ellos no preguntan, simplemente se sacuden el hambre, la suciedad y la plaga de insectos -tal fueran buitres al acecho de carroña- que merodean, se posan en sus rostros y picotean basura, suciedad, mocos y desesperanza.
Las grandes capitales celebran eventos para presentar lo más novedoso (o superfluo). Largas filas de fanáticos para ser los primeros en tener el aparato de más gamas, aplicaciones y, sobre todo, “el más inteligente”: retrato real y voraz del consumismo.
Lo virtual sería que por cada aparato vendido, los empresarios aportaran un plato de arroz, incluso con los granos contados. Ello humanizaría la sociedad, pero esta (y aquellos) prefiere seguir siendo real y no virtual.
Reid Shaquiri sueña poseer lo que otros tiran o desperdician y además cree que los mandatarios son reales. En su ingenuidad no conoce “de que pasta están hechos”.