
“SEÑORA NOBLEZA”
“El secreto” (Rhonda Byrne)
En un filme de Florián Rey (“Nobleza baturra”) Imperio Argentina interpretaba a una mujer que tenía amores prohibidos con Sebastián (Juan de Orduña) y luchaba por salvar la honra en época donde el adulterio era penado con cárcel para la mujer.
Pero hay otro tipo de nobleza… Lo cita la “aussie” Rhonda Byrne en “The secret”: “Todo lo que esta llegando a tu vida, lo estás atrayendo hacia ti por las imágenes. Cualquier cosa que esté en tu mente lo estas trayendo hacia ti. Puedes tener cualquier cosa, no importa tan grande que sea o lo difícil que resulte… Más aún si la deseas para los demás… Puedes tener, hacer o ser todo lo que quieras”. Pero es utópico.
En “señora nobleza” hay un padre huido y madre coraje. Mujer con ojos color de esperanza, mirada larga, que no sabe de leyes y da pasos cortos hacia ninguna parte; trabaja deprisa sin esperanza alguna, ya que el mañana será idéntico al hoy.
No se queja, ni tiempo tiene, con los pies en el suelo es amante de la libertad si bien está encadenada a la pobreza. Ama a sus hijos, los espera y motiva para que “estudian y no pasen por lo que ella está pasando… Quiere que sean hombres y mujeres de bien”. Dueña de memoria perdida, ideas claras y norte incierto, abraza la hiel y repele la injusticia, para mitigar reza y… sigue. Y cada día se parece al siguiente, mientras sus hijos crecen con ropa usada de talla pequeña y zapatos rotos que lucen con orgullo y dignidad.
Por su parte, un político de nuevo cuño, declaraba: “Tenemos problemas porque no sabemos donde están `los anillos de pobreza´“ Triste personaje que aspira a más, ignorando que la “zona de riqueza” o “de confort” en la que se crió, no le permitió nunca mirar a los arcenes o adentrase en caminos de lastre, ni acudir a zonas marginales. Sería bueno que alguien le explicara que el 70% de los hogares de este país están en manos de madres solteras o responsables de hogares con hijos que poco o nada saben del padre.
Poner la tilde en el problema masificado, en esta época en que cargan baterías los partidos políticos. Da grima que en sus programas no aparece esta enorme discriminación que existe en miles de hogares, donde la mujer tiene a su cargo “la prole” y hace un ejercicio de sobrevivencia. Hijos que tienen que acudir a la caridad para conseguir útiles escolares, y que saben que los tres tiempos de comida son un paradigma; colaboran vendiendo “chucherías” en semáforos o acuden a supermercados a colaborar en las cajas, para ganarse unos cincos. No, no es una utopía. Sobran ejemplos.