
“SIN PASIÓN… NO HAY REBELDÍA”
“¡ROBO!” (Sentimiento generalizado)
Celebraba Joseph Blatter un Congreso de FIFA. Un espontaneo, superando los controles que siempre tiene esta organización, llegó hasta la mesa presidencial y arrojó una lluvia de billetes, en alusión al sentimiento generalizado del mundo del balompié. Demostró, el anónimo vocero, la indignación mundial ante los acontecimientos de corrupción, que tiene a dirigentes imputados, detenidos o en libertad condicionada. Escándalo del que difícilmente puede evadir su cuota de responsabilidad el máximo jerarca, por más que anunciara su renuncia (?) en un plazo convenido.
Esos graves acontecimientos tienen sensibilizado al aficionado del planeta fútbol. Y estos días, la atención se centra en la “Copa de Oro 2015” y nadie va a silenciar la vergonzosa decisión del árbitro guatemalteco (Walter López), de regalarle un penaltie al “anfitrión” equipo mexicano. Para mayor descaro, la sanción se señala en el minuto 120, agotado el tiempo reglamentario y casi expirada la prórroga. Es lógico pensar que “la suerte” de los castigos máximos desde el manchón blanco podía darle la espalda al «Tri». Así pues, una jugada sin trascendencia, entrada o roce alguno, es para un distante juez de línea y el cercano juez central, merecedora de la sanción máxima, ante el estupor general y la protesta airada de los futbolistas costarricenses.
Anotó Guardado de forma irremisible y estalló de júbilo Miguel “Piojo” Herrera, tal cual le hubiera tocado la lotería y no como consecuencia de un auténtico robo a mano armada. Empero, tiene derecho el “coach” mexicano sacudirse, de forma exagerada, demencial y pintoresca, tanta presión; sabedor que su cabeza pende de un hilo y la cuerda de la guillotina está a punto de ser cortada, dados sus pobres resultados, pírrico fútbol y escaso rendimiento, al frente del representativo azteca; en todo caso es como mencionar “la soga en casa del ahorcado”.
Y si de decapitaciones se trata, aflora la frase de “quien a hierro mata, a hierro muere”. No en vano el representativo costarricense, en estos largos 10 meses ha evidenciado un cúmulo de carencias, incongruencias y discursos demagógicos, que con la complicidad de algunos medios de comunicación, se han tratado de ocultar, aunque en el terreno de juego ha quedado plasmado una mala planificación y pésimo manejo físico, técnico y táctico. “Los palos de ciego” y futbolistas “rotos”, acalambrados, sin entrega ni ideas, son un canto a la ineficacia. Es obvio que la selección de mayor brillo de la historia se ha pasado a un grupo de jugadores que tras tocar el cielo con la mano han caído en las brasas del infierno balompédico. Y para más INRI, ante la injusticia arbitral, cabe y se espera la pasión y rebeldía, pero no la complacencia ni declaraciones cantinflescas, que hieren aún más el orgullo del aficionado tico.