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“SUEÑOS AVEJENTADOS”

                                                                                                “La serie estuvo pareja (?)”

                                                                                                              D.T. C.S. Cartaginés

El mismo cuento de la lechera que nadie cree. “Desde que se inventaron las excusas desaparecieron los incapaces”, lo cual aplica. Ahora se quiere dar otra vuelta de rosca y seguir vendiendo humo, cuando ya la bruma se extendió sobre la frustración de los fieles cartagineses, una vez más.

C.S. Cartaginés es el equipo menos representativo de “la vieja metrópoli” de los últimos treinta años –sino más-: Alejandro; Madrigal, Scott, Cabalceta, Sixto; Néstor Monge, Carlos Hernández, Johan Condega, Cristian Bolaños; Lezcano, Cardozo, Silva, Bostal, Daniel Quirós, William Fernández, Pablo Herrera, Wardy Alfaro y alguno más, con ausencia vergonzosa de jugadores canteranos. Y el responsable de esta “globalización” ni siquiera se corta las venas con galletas soda, sino que anuncia “que no se va a deshacer lo construido”. Y se pregunta “la barra del mercado: ¿Qué ha construido?

Airea un trabajo organizado (?) de calidad en ligas menores y estas andan como el judío errante, de cancha en cancha, sin la mínima esperanza de que un jugador ascienda al primer equipo; siempre habrá un uruguayo, argentino, josefino, porteño o recomendado por “el agente estrella” (amigo personal) para arrebatarle un puesto en la cancha, banquillo y/o vestuario, al joven que lleva desde los 8 años en la liga menor, con la familia de sangre azul y el único “defecto” de haber nacido en Taras, Churuca o Arenilla; porque calidad y amor a la camiseta tiene más que el 90% de los “foráneos” que la usan y no la sudan..

Es “vox populi” que todo es empírico, a base de ocurrencias, impericia total y pésimo manejo de lo que debe ser un equipo orgullo de la provincia. “Sigan durmiendo de ese lado”, dicen burlándose, lejos de Ochomogo, los rivales de turno, que comprueban que en series finales, se van a encontrar a un equipo motivacional (“azul, azul”, en las gradas vibras positivas), y un libreto de canchas abiertas a la hora de plantear juegos decisivos; es hasta siete días después que se rectifica, ante la crítica y repulsa de una afición que sabe más de futbol que los profesionales a los que la institución paga (demasiado) para que muestren capacidad. Luego, tras la debacle, el discurso falaz y el “do de pecho”.

Los sueños brumosos se han avejentado, por uno, otro o el enemigo en casa. ¡Qué mala suerte C.S. Cartaginés!

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