
“THE END”´
“Tú y solo tú tendrás estrellas que pueden reír. Te quiero. Te echaré de menos.
Intentaré seguir mirando hacia arriba” Zelda Williams.
De Chicago y apenas 63 años. Robin Williams, inigualable actor y comediante. Ganó un Oscar por su actuación en Good Will Hunting, 5 Globos de Oro, millones de sonrisas y también ríos de lágrimas, por sus geniales interpretaciones.
The End… en la película de la vida de Williams, pequeño de estatura pero enorme capacidad para adentrarse en personajes imposibles de interpretar e imaginar, alcanzado la máxima empatía y complicidad con el espectador.
Harto de vivir en el alma de los demás, Robin Williams le puso un final trágico e infeliz a su mejor interpretación: la suya. Un libreto del que no pudo huir, con páginas de fama, gloria, licor, drogas y adicción, hasta la depresión, que tuvo el final menos imaginado.
Del extraterrestre (Mork and Midy,) al genuino profesor de literatura (Dead Poets Society, con su enseñanza revolucionaria, pasando por la histriónica Mrs. Doubtfire, sin salir de la sorpresa con el El hombre bicentenario o sus inicios en Good Will Hunting, y la fantasía en su debut interpretando a Popeye (película que no consiguió el éxito esperado), para acercarse más aun a esos “locos bajitos” (los niños) con la voz en inglés del genio de la lámpara (Aladdín) en la fábula de Disney; o la sin par The Fisher King en la que personifica a un vagabundo.
Para inmortalizar… Williams se hizo amigo de Christopher Reeve cuando eran estudiantes, y siguieron siendo amigos por el resto de la vida de Reeve. Robin visitó a Christopher, ya tetrapléjico tras caerse de un caballo, y lo animó fingiendo ser un excéntrico doctor de Rusia (similar a su papel en Nine Months), afirmando que estaba allí para practicarle una colonoscopía. Reeve dijo que ésa fue la primera vez que rió desde el accidente y supo que la vida iba a continuar bien. También su papel de Patch Adams y su particular “terapia de la risa” tras descubrir en su “locura” el verdadero sentido de la vida. En la facultad de Medicina no es bien recibido por estudiantes y profesores, al considerar que no encajaba, por su forma de actuar. Empero, Patch Adams, con imaginación y nariz roja, lograba cambiar en los pacientes la sensación de dolor por la de alegría.
Ayer en la puerta de la casa de Robin, candelas, flores y mensajes. En la retina nos queda la imagen del “Payaso más triste”, que ríe por fuera y llora por dentro. THE END.