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Cerremos la puerta a los virus más peligrosos que generan el cáncer de cérvix

  • 8 000 mil niñas rezagadas entre las menores que recibieron la primera dosis en junio, julio y agosto del 2019.

El doctor Alejandro Calderón Céspedes, investigador nacional del Proyecto Estampa, recomienda a los padres de familia con niñas de diez años sellar la protección contra los virus más peligrosos que provocan el desarrollo el cáncer de cérvix con la segunda dosis de la vacuna papiloma.

El Proyecto Estampa está dedicado a encontrar nuevas medidas para la detección temprana del cáncer de cérvix y realiza en Puntarenas un estudio sobre el virus papiloma que es parte de un proyecto internacional coordinado por la Agencia de Investigación en Cáncer asociada la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El médico llama a los padres a cumplir con la responsabilidad de vacunación para evitarle a las hijas el riesgo de llegar a tener uno de los cánceres más mortales entre las mujeres y les insiste en que, más allá de la obligatoriedad de la vacuna, activen su sentido de proteccion para dar bienestar a lo largo de la vida.

“La vacuna es segura y eficaz: tanto es así que los primeros países que la han incorporado a sus esquemas de vacunación ya hablan de eliminar el cáncer de cérvix y ese debe ser nuestro camino también” afirma el investigador.

Para el médico los padres y encargados están ante la responsabilidad de dejarle la puerta abierta a los virus más peligrosos para desarrollar el cáncer o cerrarles la puerta de una vez por todas.

La doctora Leandra Abarca Gómez, del programa de inmunizaciones de la Caja Costarricende de Seguro Social (CCSS), confirma que ocho mil niñas están pendientes de la segunda vacuna. El grupo meta del 2019 es de 35 150 niñas.

Ambas dosis son necesarias para alcanzar la protección contra los virus más peligrosos que pueden desarrollar el cáncer de cervix.

La doctora Abarca celebra que tres de cada cuatro niñas ya estén vacunadas y pide a las que faltan que tomen el ejemplo para asegurar la protección de sus hijas.

Las niñas rezagadas representan una situación “preocupante para los equipos de salud, pero confían en que los padres aprovechen la oportunidad de haber recibido la primera dosis en la escuela para llevarlas a poner la segunda dosis en los ebáis.”

Es una oportunidad de oro, un legado de salud que tendrán las hijas que nunca antes en la familia lo habían podido tener por la seguridad social: hay que hacer un esfuerzo y aprovechar esta inversión social del país.

La médica explica que, entre la primera dosis y la segunda, deben pasar seis meses; sin embargo, si pasa un año después de la primera dosis ya no será posible aplicar la segunda, por lo tanto, la oportunidad única es hacerlo ahora.

Es importante recordar que se trata de las niñas vacunadas durante el 2019 porque la logística de vacunación cambia para este año: ambas dosis serán puestas en las escuelas.

Se adjunta entrevista audiovisual con los doctores Leandra Abarca Gómez y Alejandro Calderón Céspedes. Además, se agrega audio del doctor Alejandro Calderón.

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