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Hospital de Turrialba se convierte en centro amigo de población indígena Cabécar

Centro construyó un rancho al estilo Cabécar a la entrada del hospital para orientar a población indígena.

Un rancho acorde a las costumbres cabécares dentro del hospital, alianzas para que los indígenas no paguen su pasaje, negociaciones con la Municipalidad local para que puedan albergarse en las inmediaciones hospitalarias, disposición de respetar el abordaje indígena a los difuntos… estas son algunas de las acciones que el hospital William Allen en Turrialba puso en marcha para atender las necesidades de esa población.

De acuerdo con la doctora María Eugenia Villalta Bonilla, directora del centro de salud, las medidas se han ido incorporando paulatinamente, pues la meta es acercar los servicios a ese grupo poblacional y reducir la morbilidad y mortalidad que presentan.

El último paso se dio recientemente cuando se culminó una negociación con la funeraria Lang y con el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) para trasladar hasta su tierra a los cabécares que fallecen en el hospital, respetando las costumbres indígenas. Los cuerpos se arroparán y se entregarán en una caja metálica que la funeraria Lang prestará para el traslado, pues los cuerpos de los indígenas no se entierran en una caja, sino en la tierra directamente; hasta hace unos meses el servicio de Mantenimiento confeccionaba las cajas de madera.

Se negoció adicionalmente con la Municipalidad de Turrialba para que los indígenas puedan hospedarse en forma gratuita en un albergue del ayuntamiento y con la empresa Transtusa para que no se les cobre el transporte del hospital hacia el albergue y viceversa. Esta medida se tomó especialmente para las mujeres que recién den a luz en las instalaciones hospitalarias, pues deben recuperarse antes de emprender el viaje hacia el territorio indígena.

En la entrada del hospital se construyó un rancho de paja como los que suelen levantarse en la reserva indígena para que ellos puedan llegar e identificarse y para que sean orientados adecuadamente en las instalaciones hospitalarias. El rancho fue pintado por un funcionario del hospital que recogió elementos del territorio indígena que habita esa población y por eso está representado el río Chirripó y la exuberante vegetación de la zona.

Las damas voluntarias del hospital también fueron motivadas para ofrecerles a los pacientes indígenas todo tipo de ayuda: desde un café hasta ropa y otros materiales de higiene personal tanto para pacientes como para sus familiares.

Los salones del servicio de Pediatría fueron provistos de cómodos sillones para que las madres indígenas puedan permanecer en el hospital en caso de que tengan a un hijo internado en esas instalaciones hospitalarias.

Una de las particularidades del hospital de Turrialba es que la mayor parte de los pacientes internados proceden de las zonas indígenas. Solo el año pasado el 56 % de los egresos que tuvo ese servicio fue de población indígena; fueron 914 egresos totales.

En el 2019, ese hospital también contrató los servicios de Ericka Herrera, traductora cabécar, para mejorar la comunicación con la población indígena y el personal del establecimiento de salud, con la finalidad de procurar una mayor adherencia a los tratamientos y a las recomendaciones médicas.

Se trata de una indígena que aprendió el español en el centro educativo de Grano de Oro de Turrialba orientada por su padre, Edwin Herrera, que la indujo a hablar y a escribir las dos lenguas.  Ella vive en Sinoli y se ha convertido en un puente de comunicación entre el personal del hospital y los pacientes indígenas.

El hospital está totalmente señalizado de manera que los indígenas pueden orientarse fácilmente en las instalaciones hospitalarias, ya que todas las indicaciones están en cabécar.

La meta es que este año un grupo de funcionarios del William Allen inicien un curso en la Universidad de Costa Rica que les permita aprender cabécar, de esta manera reducirán la barrera idiomática que los separa de estos pacientes del hospital. Como parte de todos esto trabajo el hospital seleccionó a Laura Fonseca Cordero, una funcionaria a quien se le asignó la responsabilidad de gestionar todas las ayudas a esta población.

Adicionalmente, ya están preparando una gira para que especialistas del hospital y de otros establecimientos de salud visiten el territorio indígena y puedan atender in situ las necesidades de esta población.

El objetivo, según la doctora Villalta es claro: acercar los servicios a esta población tan vulnerable.

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