“EL MUÑECO NO ESTÁ ENTERRADO EN CANTARRANAS” (y IV Parte)
“El muñeco vive y camina por las calles de Cartago” (JLHF)
Y si de jugadores se trata, cada día lo hacen peor. Los jóvenes que toda su vida han soñado con defender los colores del C.S. Cartaginés, lo tienen imposible; simplemente porque los dirigentes se han empeñado en hacer un equipo con futbolistas no nacidos en la provincia. No es extraño, por tanto, ver en la cancha una oncena con apenas uno o dos cartagos jugando, lo que a final de cuentas propicia una total falta de compromiso del vestuario con la institución.
El aficionado y la barra del Mercado es inteligente y descubre que han contratado a un defensa al que han echado de todos los equipos, especialista en “agacharse”, simular lesiones, hacer escapadas a su Caribe o, lo que es peor, en el momento en que le atrasan un día del salario, envía a sus cuates de Asojupro amenazando. Y por si fuera poco, este zaguero es recurrente en hacer penalties, autogoles o quedarse “congelado” en el área, olvidándose del delantero de turno: ¡no celebra el gol del rival por pura casualidad!
Tampoco han faltado, en el “Fello” Meza, funcionarios que mancomunadamente con un dirigente compinche, inflaron su salario, inventaron comisiones y cobraron intereses de usura, impropios de un ciudadano de bien.
Siguiendo con la retahíla de “cartagadas”, a estas horas (parece un secreto de estado) ni se sabe, por más que lo maquillen, como está la hipoteca del estadio y los compromisos adquiridos con el préstamo, gestionado por un individuo que también ha obtenido beneficios a costa de la entidad.
En resumidas cuentas, acaba de iniciar el campeonato y ni existe dirigencia. El último presidente, invitado al último mundial y ahora en la Fedefutbol, deja atrás su gestión, que ya forma parte del pasado, sin ningún tipo de responsabilidad, lo que induce a pensar… ¡Qué generoso es el futbol! A pesar de todo, el C.S. Cartaginés es una asociación bendecida, al contar con la afición más noble y leal del país, así como patrocinadores de la provincia que nunca le dan la espalda. En definitiva, hay obviar la leyenda o maldición que se dice existe. Se puede afirmar que “el muñeco” no está enterrado en Cantarranas, sino que vive y camina por las calles de “la vieja metrópoli”: tiene cuello blanco, cedula 3 y rostro.
